El curso “Un nuevo horizonte: la atención a la cronicidad desde la farmacia comunitaria”, organizado en Santander por el Instituto de Formación Cofares ha dejado un buen sabor de boca a su presidenta, Yolanda Tellaeche. ¿El motivo? La consecución de un objetivo obvio en este tipo de actividades pero no por ello fácil de conseguir: “Se han matizado amplias cuestiones y puesto muchas realidades sobre la mesa”, indica. Y no le falta razón.
Pregunta. El lema alude a la atención de la cronicidad como un “nuevo horizonte”. Nuevo pero a su vez inmediato, ¿verdad?
Respuesta. Esa es la idea que queríamos transmitir. El envejecimiento de la población convierte en necesidad que la farmacia se ponga a trabajar ya en este asunto.
P. Si a ello le unimos el interés, ahora parece que también correspondido por la Administración, de implantar nuevos servicios, ¿miel sobre hojuelas?
R. Efectivamente. Las boticas pueden jugar un importante papel para que, al menos, ese envejecimiento sea saludable. No sólo es importante que se desarrollen servicios hacia este colectivo para la propia satisfacción profesional del boticario, sino también como responsabilidad con la sociedad.
P. La botica quiere implicarse. De nada valdrá si esa implicación no es correspondida, ¿verdad?
R. Sí, ha llegado el momento de hacer… Y dejar hacer. En estos momentos, las Administraciones sanitarias no se pueden permitir el lujo de obviar un recurso tan importante como el farmacéutico y el amplio recorrido que tiene este profesional para mejorar la calidad de vida de los pacientes.
P. Y, a la par, que entidades como IFC faciliten su formación.
R. IFC tiene entre sus objetivos facilitar la llegada del farmacéutico a aquel área en el que se le necesite. Es un reto para nosotros cubrir las nuevas necesidades formativas que marque el día a día de la profesión farmacéutica.






































