Bartolomé Beltrán
Jefe de servicios médicos A3Media
| viernes, 18 de julio de 2014 h |

En este momento sabemos que la caída del gasto farmacéutico público en las oficinas de farmacia españolas ha conseguido reducir desde 2009 partidas que reflejan el proceso. En este sentido, cabe destacar que en 2010 se llegó hasta los 298 millones de euros; en 2011, se alcanzaron los 1.370 millones de euros; en 2012, ascendió hasta los 2.735 millones de euros; y durante el último año fueron 3.323 millones, lo que refleja un acumulado de más de 7.725 millones hasta el momento actual.

Este hecho demuestra claramente que el gasto farmacéutico público es un factor primordial para la consolidación fiscal de nuestro país en los últimos tiempos. Pero también es cierto que este gasto ha afectado básicamente a los medicamentos de marca y muchísimo menos a los fármacos genéricos.

A largo plazo, da igual que se derogue o no el Real Decreto-ley 5/2000. Aquí entran en juego actores e inercias de difícil control local. La cuestión de fondo es que la Eurozona necesita fluidez económica para no verse ahogada ante la presión geoeconómica de otras áreas de influencia (BRIC, USA), y una de las estrategias sectoriales en este sentido es invertir la proporción del PIB sanitario: actualmente, no se le pide a España que gaste más PIB en Sanidad. Se acepta (OCDE) que un país MIC (Middle-Income-Country), que es la situación real de España, gaste un 9 por ciento del PIB en Sanidad, pero el sector público pesa demasiado en ese gasto, hay que liberar gran parte de ese dinero en los cauces de la denominada economía real. La situación es 6 por ciento PIB gasto sanitario público frente al 3 por ciento privado aproximadamente. Esa proporción hay que invertirla. Y se está consiguiendo.

A favor del argumento de la derogación del RDL 5/2000 por su obsolescencia emergen elementos, precisamente, de este contexto global. En 2000, el gasto farmacéutico necesitaba ser embridado. Y se hizo. A pesar de que se ha venido incidiendo más, mucho más, sobre el precio medio de las recetas SNS que sobre su número. Pero todas las medidas tienen una elasticidad limitada. Llega un momento en que dejan de ser útiles y por eso son sustituidas por otras nuevas.

Sin embargo, si el gasto público deja de ser una preocupación para el Gobierno (vía disminución de su monto aun a costa del paraguas de protección social común), también dejará de serlo la farmacia, salvando su modelo regulado a cambio de dejar de ser un terminal e gasto público. Pero el coste social puede ser enorme si no hay fineza en el análisis de la situación. Ahí está una de las líneas clave de debate de fondo que todavía no ha sido identificada por la comunidad farmacéutica.

Así pues, los agentes del sector deberán sentarse y tomar decisiones para hacer las propuestas más convenientes dado que deberíamos evitar los decretos por sorpresa con nocturnidad y alevosía como ha ocurrido en alguna otra ocasión. Seguro.

Todas las medidas tienen una elasticidad limitada. Llega un momento en que deben ser sustituidas

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