EL GLOBAL Madrid | martes, 23 de septiembre de 2014 h |

La secretaria de Estado de Servicios Sociales e Igualdad, Susana Camarero Benítez, ha inaugurado la producción de la polipíldora cardiovascular en España junto al director general del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), Valentín Fuster, durante su visita a la Planta de Química Fina y al Centro de Operaciones Farmacéuticas de Ferrer en Sant Cugat del Vallès (Barcelona).

Se trata del primer tratamiento que contiene, en una única cápsula, tres medicamentos (Atorvastatina, Ácido Acetilsalicílico y Ramipril) para la prevención de eventos cardiovasculares en pacientes que ya han sufrido un primer infarto de miocardio. Este tratamiento innovador, comercializado bajo el nombre de Trinomia, es fruto de una colaboración público-privada paradigmática entre el CNIC y Ferrer.

Durante el recorrido por las instalaciones, la secretaria de Estado ha estado acompañada por la alcaldesa de Sant Cugat del Vallès, Mercè Conesa i Pagès; el presidente de Ferrer, Sergi Ferrer-Salat; el consejero delegado (CEO) de Ferrer, Jordi Ramentol; y el director general del CNIC.

Según ha explicado Ferrer-Salat, la apuesta por la polipíldora cardiovascular “pone en práctica, en la forma más clara y más innovadora, la misión de Ferrer de impulsar el bienestar de la sociedad. La polipíldora es una nueva intervención en salud pública que cumple muchos objetivos a la vez, no sólo el de facilitar el tratamiento a los pacientes con enfermedades cardiovasculares, sino también el de ofrecer a todo el mundo un valor real para los sistemas de salud pública, dando respuesta a una necesidad básica no cubierta. El desarrollo de la polipíldora es un motivo de orgullo para Ferrer, para el CNIC, para Cataluña y para España”.

Durante su intervención, Fuster ha explicado que después de un infarto de corazón, “el paciente debe seguir un tratamiento de por vida, para prevenir un nuevo infarto en el futuro”. A pesar de que está demostrado científicamente que la administración de los fármacos que recomiendan las guías terapéuticas puede reducir el riesgo cardiovascular de los pacientes hasta en un 50 por ciento, “el uso de los mismos es todavía muy bajo a nivel mundial”, ha afirmadoFuster.

Detrás de estos datos se encuentra, entre otros motivos, la escasa adherencia terapéutica por parte del paciente, que tiene que tomar al día varios medicamentos. “La falta de adherencia al tratamiento es el origen de numerosas hospitalizaciones y de que el riesgo de fallecimiento de estos pacientes se incremente entre un 50 y un 80 por ciento”, ha apuntado Fuster.

En este sentido, ha subrayado que la polipíldora cardiovascular “incrementará la adherencia al tratamiento en 10 puntos, con un aumento relativo del 24 por ciento en los pacientes que han sufrido un infarto, y evitar un segundo evento”. Así lo constata el Estudio Focus, presentado en el último Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología y publicado en la prestigiosa revista Journal of the American Collegue of Cardiology.