La subida del IVA reducido pone la puntilla a unos presupuestos estancados
El volumen de deuda cerró 2009 aproximadamente en 3.000 millones de euros
carlos b. rodríguez
Madrid
No todos los sectores miran la crisis con los mismos ojos. Aquellos más intrínsecamente ligados a los presupuestos la sufren, si cabe, más que el resto. Los anuncios de recortes en los próximos años en todas las administraciones han disparado los temores a los impagos, una situación a la que el sector de la tecnología sanitaria está acostumbrado, pero que este año mira con especial preocupación. La situación financiera se ha vuelto tan insoportable que, según Fenin, en los últimos meses han quebrado dos distribuidores locales.
Pero esta situación es tan sólo la punta del iceberg de un problema que acumula varios agravantes. El primero está en los presupuestos de este año. Las comunidades, evidentemente, no pueden disminuir las compras en tecnología y productos sanitarios. Es más, muchas se verán obligadas a aumentarlas, debido a la finalización de los nuevos hospitales. Tendrán, por tanto, que aumentar su gasto corriente. El problema es que el presupuesto sanitario está prácticamente estancado. “Un incremento del 0,11 no cubre ni el IPC”, explica Gloria Rodríguez, responsable de Relaciones con las Comunidades Autónomas de Fenin.
269 días de retraso
De hecho, la evolución que el sector ha experimentado en 2009 no ha sido positiva. Cerró el año con una deuda de 3.000 millones de euros y pasó de iniciar el año con una media de pago de 200 días a finalizarlo en 269 días. La tendencia se disparó a partir del segundo semestre, pues mayo cerró con unos pagos a 215 días. “La situación es muy preocupante”, explica Rodríguez.
Los efectos ocasionados por los pagos que algunas autonomías (sobre todo Andalucía y la Comunidad Valenciana) pusieron sobre la mesa para solventar su deuda histórica ya se han diluido y algunas regiones superan, según Fenin, los 500 días de pago.
La situación financiera por la que atraviesan las comunidades no parece acorde, por lo tanto, con la doble tramitación —directiva y normativa española— de normas vinculadas a la legislación de morosidad, que entre otras cosas pretenden reducir los plazos de pago de las administraciones públicas a 30 días. El objetivo de Fenin es luchar junto con las otras patronales del sector para eliminar de la directiva la posibilidad de una ampliación de plazos. “La Administración tiene unos compromisos y debe cumplirlos en unos plazos fijos que no son negociables”, dice Rodríguez.
Además, el IVA
El presupuestario no es el único problema. Además está el IVA. El tipo impositivo reducido se incrementará también del 7 al 8 por ciento, lo que afecta de lleno a los productos sanitarios. “Por un lado —dice la responsable de Fenin— va a reducir la capacidad de compra de la Administración, y por otro puede afectar negativamente a las empresas en contratos que todavía corresponden a la Ley de Contratación anterior”.
A la espera de recabar más información de la Agencia Tributaria y de otros organismos para conocer con mayor detalle cómo puede afectar esta medida a las empresas de tecnología sanitaria, Fenin insiste en solicitar el IVA superreducido para los productos sanitarios, como ya lo tienen los farmacéuticos, que además no está sujeto a incrementos. “Si vas a una farmacia y te compras una caja de tiritas, tiene un IVA del 7 por ciento. Pero si te compras una pomada antiséptica, el IVA es del 4 por ciento. Si es para lo mismo, ¿por qué la diferencia? Es un contrasentido”, explica la responsable de Fenin.






































