marta riesgo Madrid | viernes, 12 de abril de 2013 h |

El director de relaciones institucionales de Farmaindustria, José Ramón Luis-Yagüe, cree que el uso de las tecnologías en la prescripción es en muchas ocasiones irracional. Así lo expresó durante su intervención en el X Congreso Nacional de Informática y Farmacia, organizado por la Sociedad Española de Informática de la Salud (SEIS), donde aseguró que “no es racional que un sistema de receta electrónica obligue a que los profesionales tengan que destinar tiempo extra para poder llegar a la prescripción que desean realizar”.

Así, denunció que “en nueve comunidades autónomas el sistema propone prescripción por principio activo a pesar de que la ley no lo obliga”, algo que, según dijo, supone que “el médico tiene que buscar y destinar más tiempo para poder prescribir un fármaco de marca”. Además, puntualizó que “cuando un médico vuelve a revisar una prescripción que ha realizado a un paciente ve que el sistema se la ha cambiado en favor de la de principio activo”.

Por otro lado, el director de Relaciones Institucionales de Farmaindustria denunció el hecho de que “desaparezcan medicamentos de las bases de prescripción”, algo que, en su opinión, tampoco es un uso racional. “El tiempo del que dispone el médico debe ir destinado al paciente y no a estar saltando barreras informáticas para poder alcanzar la prescripción que desea realizar”, argumentó.

En este sentido, ve necesario que en las bases de prescripción se recojan todos los medicamentos, tanto los financiados como los desfinanciados. “Se debe hacer por coherencia farmacoterapéutica de tal manera que el personal sanitario pueda saber que está tomando el paciente”, precisó.

Libertad de prescripción

Por su parte, José Luis Llisterri, presidente de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), exigió también que no se limite la libertad de prescripción del médico. En su opinión, este es un mecanismo “que la sociedad ha puesto a disposición del médico”. Así, insistió en que no se puede cambiar un tratamiento sin la prescripción del médico. Además consideró que “no se deben excluir de la prestación farmacéutica medicamentos autorizados por el SNS”.

Igualmente, Llisterri insistió en la urgente necesidad de implantar una interoperabilidad. “Tanto la historia clínica de salud como la receta electrónica tienen que estar al servicio del ciudadano. Ambas deben seguir al ciudadano allá a donde vayan”, señaló. Pero, para poder alcanzar esta interoperabilidad insistió en la necesidad de que exista voluntad política, pues “es injusto que no podamos disponer de la historia de un paciente que esté en otra comunidad de vacaciones.

Para él, es prioritario que la historia clínica electrónica siga al paciente. “El médico debe saber que se le dispensa en la farmacia, venga de una institución privada, pública o sea un medicamento que no esté sujeto a prescripción”, dijo, e insistió en que es “eficiencia, ahorro de costes y seguridad para el paciente”. Según él, esa es la principal medida para alcanzar la sostenibilidad del sistema.

Asimismo, destacó la importancia de que el farmacéutico tenga acceso a ese historial para garantizar su seguridad. “Es correcto que el farmacéutico pueda acceder a los datos básicos de la historia clínica del paciente para poder valorar el historial farmacoterapéutico del médico, como también el médico debe poder ver que medicamentos se le han dispensado en la farmacia”, concluyó.