Limitar la formación médica a los conocimientos sobre medicamentos admitidos por los algoritmos es la nueva intención de la Comunidad Valenciana. Esta conclusión es la que se desprende de una circular de la Agencia Valenciana de Salud (AVS), a la que tuvo acceso en exclusiva EG, que obliga a las compañías farmacéuticas a comunicar con un mes de antelación sus actividades formativas para los médicos y ajustarla a los algoritmos terapéuticos corporativos de la AVS.
Las respuestas ante esta medida coercitiva por parte de los agentes implicados, industria, visitadores y médicos, no se han hecho esperar y todas señalan hacia un perjuicio a medio plazo: la formación continuada del médico se ha puesto en riesgo. José Ramón Luis-Yagüe, director del departamento de Relaciones con las Comunidades Autónomas de Farmaindustria explicó para EG la posición de la patronal ante esta resolución de la AVS. “Lo que nos preocupa es la limitación que esta norma puede suponer a la formación y su repercusión en los pacientes, por lo que nos reuniremos cuanto antes con el gobierno valenciano para pedirles explicaciones y ver cómo lo van a instrumentar”, argumenta.
Las críticas desde la Confederación Española de Asociaciones Profesionales de Informadores Técnicos Sanitarios (Ceatimef) también han sido plausibles. “Las condiciones y trabas que ha impuesto la Comunidad Valenciana son muy restrictivas y esto va a provocar que se hagan muchas menos actividades formativas, con las repercusiones lógicas que va a tener esta merma”, asegura Óscar Rilo, presidente de la confederación.
Tras esta nueva directiva, la Comunidad Valenciana se ha convertido en la pionera en España en cuanto a los requisitos exigidos a los responsables de las actividades formativas a los profesionales sanitarios. “No se encuentra nada parecido en las demás regiones del país”, dice Luis-Yagüe, al que completa Rilo al explicar que “antes se comunicaban las actividades al responsable poco antes de empezar a trabajar, por lo que el cambio propuesto es importante”.
Otro de los aspectos que más repercusiones sociales podría tener es el relativo a posibles despidos de un colectivo tan dañado últimamente como el de los visitadores médicos por la reducción de las actividades formativas. “La industria ya ha perdido un número importante de profesionales por las distintas medidas que se han ido adoptando y esta resolución no ayuda al mantenimiento de puestos de trabajo”, afirma Luis-Yagüe. Sin embargo, Rilo se muestra más positivo al considerar que los visitadores tienen “muchas más funciones”, por lo que no cree que les vaya a afectar “hasta el punto de nuevos despidos”.
Además de la industria y los visitadores, el otro pilar afectado, los médicos, también han expresado su opinión a través de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM). El secretario general en esta comunidad, Andrés Cánovas, advierte de que “como un inspector de la AVS abra un expediente a un médico por esta razón iremos con una querella contra ese inspector y contra la Agencia”. Las dudas surgen sobre los nuevos medicamentos que entren en el mercado y que no hayan sido recogidos por los algoritmos de decisión. “Estos algoritmos ya han recibido una respuesta negativa de todas las sociedades científicas, son válidos solo como una herramienta de orientación”, explica.
Sin embargo, desde la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSI-F), su responsable en la Comunidad Valenciana, Rafael Cantó, se muestra más optimista. “Quieren llevar una línea de formación que siga las directrices administrativas”, explica.






































