Tal como se concibe el sistema farmacéutico nacional, todos los agentes que lo componen están obligados a mostrarse empatía. Los problemas que afectan a las boticas son también los problemas de la distribución, y viceversa. También los retos de unos son, a su vez, los de otros. Así quedó refrendado en una mesa que debatía la actualidad del sector organizada el 23 de abril en Madrid en el marco del II Foro de la Asociación Española de Derecho Farmacéutico (Asedef).
Sin ser el único, el reto principal de las farmacias hoy en día es desterrar la amenaza liberalizadora. En este sentido, Ana Aliaga, secretaria general del Consejo General de Colegios Oficiales Farmacéuticos recordó una vez más el mensaje de la profesión: “La liberalización no beneficia ni a pacientes ni al sistema desde el punto de vista sanitario, social y económico”.
Incluso, Aliaga puso como ejemplo a evitar la situación acontecida en Hungría, donde en 2006 se rompió el binomio titularidad-propiedad para, en 2010, dar marcha atrás en esta desregulación. “Tras constatar las consecuencias, el Gobierno húngaro puso fecha para que las cadenas ‘devuelvan’ las boticas a farmacéuticos independientes”, recordó.
Por su parte, Miguel Valdés, director general de la patronal nacional de la distribución, Fedifar, mostró su apoyo al modelo regulado, a la vez que pidió lo propio para el modelo solidario de la distribución para hacerlo sostenible. “Cada vez hay menos operaciones de las que obtener recursos para subsidiar las no rentables. Han descendido los fármacos de rotación elevada y las boticas compran menos”, indicó como problema a solucionar.






































