Bartolomé Beltrán
Jefe de servicios médicos A3Media
| viernes, 20 de febrero de 2015 h |

Hay 14 millones de españoles con hipertensión y esta población se distribuye como en una curva de Gauss (la conocida campana del matemático y físico alemán Carl Friedrich Gauss), con pacientes con complicaciones ligeras, moderadas y severas. Quien fuese la primera mujer presidenta de la Sociedad Española de Hipertensión (SEH), la doctora Nieves Martell, a la sazón jefa de la Unidad de Hipertensión del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, me cuenta que el cambio de estilo de vida y de dieta del paciente hipertenso hay que adaptarlo al tipo de hipertensión y al resto de factores de riesgo que presenta el paciente.

La doctora Martell explica que “si se trata de un paciente que ya tiene afectación renal, la carne roja debe eliminarla de su dieta”, eso sí, la jefa de la Unidad de Hipertensión del Hospital Clínico San Carlos de Madrid matiza que “no todos los pacientes deben eliminar este tipo de carne”. A este respecto, indica que se deben realizar “cambios aceptables”, con excepción de en pacientes extremos con muchas complicaciones.

Sobre este particular, creo conveniente destacar el papel del farmacéutico comunitario en la detección y seguimiento del paciente con hipertensión arterial (HTA) puede resultar fundamental. La cooperación entre farmacéutico, médico, personal de enfermería y otros profesionales sanitarios es imprescindible para conseguir una atención integral y lograr resultados que optimicen la prevención cardiovascular y mejoren la calidad de vida del paciente.

Teniendo en cuenta que entre un 20 y un 30 por ciento de la población adulta española tiene HTA y en mayores de 60 años la frecuencia sube a entre el 40 y el 50 por ciento, estamos ante un problema de salud importante que, además, está vinculado al aumento de riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y que puede producir o empeorar lesiones de ciertos órganos diana, y que puede controlarse mejor con los programas de atención farmacéutica al paciente con HTA y riesgo cardiovascular en las oficinas de farmacia.

Se debe resaltar, igualmente, que la mayoría de los casos de hipertensión pueden controlarse con un estilo de vida saludable y el tratamiento farmacológico adecuado, dependiendo de la edad, sexo y la causa primaria de la hipertensión que presente el paciente.

El farmacéutico puede transmitirle al paciente que el exceso de sal lleva a la hipertensión y ésta a un aumento del riesgo de enfermedades cardiacas, así como cerebrovasculares e insuficiencia renal.

Desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) que dirige Margaret Chan, se recomienda no superar el consumo diario de cinco gramos de sal, lo que comprende dos gramos de sodio. Sin embargo, los datos reflejan que los españoles consumen, de media, diez gramos al día.

Las recomendaciones generales para un hipertenso se basan en la prohibición de fumar y beber alcohol, en la práctica de ejercicio y en una dieta adecuada. Asimismo, la dieta debe ser rica en omega 3 y omega 6, presente en el pescado azul, aceita de oliva y frutas y verduras. Además, se aconseja eliminar las grasas saturadas.

Finalmente, la doctora Martell quiso enfatizar que es bueno el hecho de que se hable mucho de la tensión porque es el principal factor de riesgo para la primera causa de mortalidad de este país. “No debemos de cansarnos de oír cosas sobre la tensión porque nos seguimos muriendo de las complicaciones de la hipertensión”, subrayó. Seguro.

La cooperación entre farmacéutico, médico y otros profesionales sanitarios es imprescindible

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