Que los precios de los nuevos medicamentos se han convertido en un asunto de primer orden es una cuestión innegable. Pero, ¿está en riesgo la sostenibilidad del SNS como para que sea necesario saltarse la patente? Entre las distintas posturas hay puntos de acuerdo sobre los que trabajar para encontrar una solución al dilema de la financiación y el acceso a la innovación: la industria farmacéutica coincide con los médicos en que es necesario evitar abusos de posición dominante y encontrar un equilibrio público-privado.
Así lo pusieron de manifiesto dos representantes del sector —Javier Urzay, subdirector general de Farmaindustria; y José Luis García, director médico de Celgene España— durante una jornada organizada por el Consejo Social de la Organización Médica Colegial (OMC) en torno a la la Ley del Patentes y el acceso a los nuevos medicamentos.
El objetivo de la OMC es dar a conocer y debatir sobre la situación social actual generada por la normativa vigente en materia de patentes, medicamentos genéricos y las condiciones de acceso de los pacientes a las innovaciones. Según su presidente, Juan José Rodríguez Sendín, “el beneficio comercial, legítimo y que hay que preservar, no debe enturbiar los beneficios clínicos ni poner en tela de juicio la sostenibilidad del sistema”.
Desde el punto de vista de la industria es necesario relativizar elimpacto de los precios; ver el medicamento como inversión y no como gasto y, por ende, no percibir al sector como “enemigo”, sino como “compañero de viaje”, tal y como señaló Urzay. El subdirector general de Farmaindustria puso como ejemplo el plan nacional para la hepatitis C, cuyo gasto anual, dijo, aunque incrementa la factura, supone un 8 por ciento del gasto farmacéutico de los hospitales. “¿Eso es insostenible para un país como España?”, se preguntó.






































