No se trata de medir en las siguientes líneas el grado de sentimiento europeísta de nuestros farmacéuticos. Las mismas versarán sobre cuestiones exclusivamente laborales. En concreto, sobre la tendencia de muchos países europeos a contratar profesionales nacionales para que ejerzan en sus boticas y hospitales. Una tendencia al alza y cada vez más extendida por todo el continente.
Muchas veces se recuerda que el modelo farmacéutico nacional, por sus beneficios, es exportable a cualquier sistema sanitario internacional. Pero también sus profesionales. Para muestra, basta situarse en el recién celebrado octavo foro de Empleo de la Universidad de Valencia, donde diversas empresas farmacéuticas de Noruega mostraron su interés por reclutar a medio centenar de profesionales nacionales. El principal requisito solicitado era un alto nivel de inglés, ya que la capacitación asistencial y, en concreto, sus conocimientos en Atención Farmacéutica, no solo se presupone en el farmacéutico español sino que, precisamente, este sigue siendo el principal reclamo con el que cuenta fuera de nuestras fronteras.
Noruega se une así a una lista de países demandantes de farmacéuticos españoles que, tradicionalmente, ha tenido a Reino Unido y Portugal como puntas de lanza. En este segundo caso, la proximidad geográfica y la similitud lingüística facilitan la presencia de farmacéuticos españoles en las boticas lusas, especialmente en regiones norteñas colindantes a Galicia.
No obstante, Reino Unido sigue siendo el principal destino del farmacéutico español ‘emigrante’. Incluso, existen en España entidades intermediarias dedicadas a la contratación de boticarios nacionales a petición de farmacias británicas, como Farmaempleo. Desde esta compañía se reconoce que, hasta hace unos años, todo profesional que desease ejercer en las Islas Británicas tenía prácticamente el puesto asegurado con la mera posesión del título en Farmacia y un buen nivel de inglés. Incluso, se daba la circunstancia de que algunos años costaba cubrir todos los puestos vacantes.
Sin embargo, la crisis que también afecta a la farmacia británica ha reducido las ofertas de empleo y endurecido, asimismo, las exigencias profesionales requeridas. En el lado de la demanda, “también nos encontramos con farmacéuticos españoles que cuentan con años de ejercicio en nuestro país, no solo licenciados, e incluso titulares que han traspasado su botica y desean probar esta aventura”, dicen desde Farmaempleo.
Alemania también ha fijado su mirada en la farmacia nacional. Recientemente, como respuesta a esta oferta y facilitar la adaptación al ejercicio en este país, el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid organizó en colaboración con la Cámara de Comercio Alemana para España un curso formativo en el que se incidía en cuestiones como la lengua y cultura teutona, así como su lenguaje técnico farmacéutico.






































