Pregunta. Dices que no te gusta salir en los periódicos. Una vez aquí, hazme una excepción.
Respuesta. No hay problema. Eso lo decía durante mi etapa en la Administración, ya que siempre salía en la prensa por algún conflicto. Cuanto menos salía, señal de que las cosas iban bien.
P. Tú, que has toreado en tantas, ¿con qué plaza te quedas?
R. En todas he sufrido y disfrutado. Hasta en los puestos de perfil político, que nunca me terminaron de convencer. No me sentía ubicado. Pero, por ejemplo, de mi etapa ministerial recuerdo con satisfacción sacar adelante el consenso sobre Atención Farmacéutica, o la forma de impulsar la farmacia comunitaria…
P. Habrá quien te recuerde por otras cosas.
R. Posiblemente por el primer listado de financiación selectiva de medicamentos. Para algunos parecía un cisma, el principio del fin de la Sanidad pública. Hubo gran presión social y mediática.
P. Como buen patrón de barco, ¿la Fundación AstraZeneca es lugar ideal donde echar el ancla?
R. Tanto en la Fundación Abbott como ahora en la Fundación AstraZeneca estoy muy contento. Tengo claro que mi perfil profesional se asemeja a lo que estoy haciendo. Mi vida profesional seguirá por este canal.
P. ¿Llevarías el timón de la Sanidad de otra manera?
R. No creo que lleve la ruta equivocada ni que vaya a la deriva. Hay que analizar las cosas con perspectiva y en ciclos largos. Los recortes no gustan a nadie, pero yo prefiero preguntarme: “¿No estamos mejor ahora en comparación con tiempos pasados en los que también los hubo?”.
P. Pero dicen que cualquier agujero puede hundir un barco.
R. Este barco no se va a ir a pique, porque ha demostrado una gran resistencia. Simplemente tenía vías de agua y necesitaba pasar por puerto para someterse a unos arreglos.
P. Parece que siempre se recurre a Astilleros Farmacia S.L.
R. Lo importante es que todas las partes implicadas tomemos conciencia de la necesidad de repararlo y de arrimar el hombro. No obstante, estoy viendo en la farmacia un enorme espíritu de sacrificio y, en particular, en los compañeros boticarios.
P. Presumes de haber dado la vuelta al mundo en 20 días. Tal como está el país, ¿no dan ganas de repetir viaje y emplear más tiempo en ello?
R. ¡Si pudiera! Emplear solo 20 días en esta aventura fue por simple cuestión de falta de tiempo. Fue una locura. Eso sí, cuando conoces tantos y tan diversos países y culturas aprendes a desdramatizar los problemas con los que convivimos en España. Conocer mundo es aprendizaje.
P. Con esa prisa, a Julio Verne le chafarías unos cuantos capítulos.
R. Podríamos completar la obra con anexos, ya que me dejé muchos países sin visitar y a otros pienso volver.
P. O repetir experiencia, pero empleando tu embarcación.
R. Es un barco pequeño con el que no conviene ni podría hacer ese tipo de aventuras. ¡Ni tan siquiera me atrevo a navegar de Ibiza a Formentera! Me limito a hacer rutas por la costa. En el mar soy feliz. Se respira algo distinto.
P. Una duda para acabar. En casa, ¿Federico tiene mando en plaza?
R. Mandamos a la par mi mujer y yo. Y lo hacemos con sutileza, para que ninguno sepamos quien lo hace realmente. En casa, como en la política, tiene que haber alternancia en el poder.
La vuelta al mundo de la Sanidad de Federico Plaza (Madrid, 1960) acumula más de diez mil días. Con muchas escalas. Tras promocionar “por todos los escalones de la carrera administrativa” ocupó de 1997 a 2002 la dirección general de Farmacia de Sanidad, un puesto que le hizo ver que en sus venas no llevaba “sangre de político”. Se terminó de convencer como viceconsejero de Ordenación Sanitaria de Madrid, donde pidió que la Farmacia no dependiese de él. “Necesitaba desconectar”, confirma este confeso pharmaholic. Su entrada en la RSC comenzó en 2003 con la creación de la Fundación Abbott y, desde 2007, ocupa la dirección general de la Fundación AstraZeneca.






































