Un informe de la OCDE confirma que España es el segundo país en número de empresas biotecnológicas
| 2011-10-07T17:17:00+02:00 h |

M. D./ F. R.

Madrid

Los datos lo confirman: España es uno de los países más potentes en biotecnología. Y aún tiene mucho potencial por explotar. Según el informe de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) sobre Ciencia, Tecnología e Industria, que contiene datos actualizados hasta 2009, España se sitúa en segunda posición en el ranking que compara el número de empresas con algún tipo de actividad biotecnológica por países. En total, 1.095 compañías españolas utilizan esta tecnología en alguna de sus aplicaciones.

Isabel García, secretaria general de la Asociación Española de Bioempresas (Asebio), considera que estos datos son positivos y resalta que “la rama sanitaria es en España y en el mundo, la más importante y consolidada” de este ámbito. No obstante, matiza e insiste en el hecho de que el avance haya sido “horizontal, pues hablamos de aplicaciones innovadoras también en el ámbito de la energía, en medio ambiente, en agricultura y la alimentación”.

Pero, ¿qué es lo que ha hecho que España consiga este posicionamiento? Fernando Garcés, director gerente de Genoma España, explica que ha sido la puntera base investigadora biotecnológica española y las ayudas públicas las que han hecho posible este sprint que ha realizado nuestro país hasta posicionarse en el lugar que hoy ocupa. “En diez años España ha conseguido un crecimiento anual entre en 20 y el 25 por ciento, frente a la media del tres por ciento registrada en otros países”, explica Garcés. Por su parte, García apunta que “el hecho de que haya habido un Ministerio de Ciencia e Innovación ha sido muy positivo”.

Pese a que aun queda mucho camino por recorrer, “España tiene una enorme capacidad para ser puntera”, afirma Garcés. Tal y como confirman los datos que está recopilando el organismo al que representa, asegura que el sector “no ha parado ni de crecer”, ni ha ralentizado “su ritmo de crecimiento”. Según Garcés, por el momento no se observa un “punto de inflexión”.

A pesar de este buen punto de partida, para que España consolide su posición en biotecnología “hace falta mucha inversión”, confirma García. Además, insiste en que “hay que apostar por la internacionalización”. Por su historia, las biotecnológicas españolas son en su mayoría pequeñas. Hoy, estas compañías deben embarcarse en cooperaciones, alianzas o fusiones, que las ayude a crecer.

Para ello, ahora debe entrar en juego el capital privado, algo que en nuestro país es un hándicap. Y es que, estos dos expertos coinciden en que el perfil del empresario español, acostumbrado a conseguir beneficios a corto plazo y sin asumir grandes riesgos, debe cambiar.