Marta Riesgo Madrid | viernes, 11 de diciembre de 2015 h |

España se ha convertido en uno de los ‘países fetiche’ de la industria farmacéutica para hacer sus ensayos clínicos. La calidad contrastada de los investigadores españoles, las infraestructuras disponibles y el hecho de que haya perfiles de población y enfermedades muy diversos, y que además esta está bastante concentrada, son algunos de los motivos que hacen que este país sea un referente en este ámbito. De hecho, según un informe publicado por la patronal británica de compañías farmacéuticas ABPI, España es el segundo país que más ensayos en Fase III realiza, solo por debajo de Alemania. El informe, que cuenta con datos de ensayos clínicos realizados entre 2010 y 2015, muestra que España ha realizado en 2014 más de 250 estudios clínicos en esta fase.

Las áreas donde nuestro país es más puntero son en oncología y sistema nervioso, donde España lidera el ranking, con más de 200 ensayos clínicos realizados en cada una de las áreas en 2014.

En cuanto a los estudios realizados en Fase II, España desciende al tercer puesto, por debajo de Alemania y Reino Unido, con más de 150 estudios clínicos desarrollados en 2014. Es en la fase más temprana donde España registra datos más bajos. El informe asegura que en Fase I, este país se sitúa en el quinto puesto, por detrás de Reino Unido, Alemania, Francia y Bélgica.

No obstante, se están produciendo avances en este ámbito, tal y como se muestra en la Guía de Unidades de Investigación Clínica en Fases Tempranas, presentada por Farmaindustria y la Plataforma Tecnológica Española de Medicamentos Innovadores. Así, la investigación clínica en fases tempranas que se efectuó en nuestro país en 2014 tuvo un gasto de 174 millones de euros, un 35,8 por ciento de los 486 millones de euros que la industria dedicó ese año a ensayos clínicos. Aunque representa casi el 50 por ciento de la investigación clínica que se desarrolla en España.

En la última década (de 2004 a 2013) los resultados en casi todos los campos relacionados con el ensayo clínico han mejorado sustancialmente. Uno de los ejemplos más plausibles es el tiempo para reclutar el primer paciente desde que el ensayo está aprobado por las agencias reguladoras. A finales de 2013, el tiempo medio fue de 186 días, un 24 por ciento menos que en 2004, cuando la cifra alcanzaba los 244. Estos datos demuestran una tendencia positiva que aún tiene margen de mejora (40 días respecto al mejor país europeo).