¿Debería un farmacéutico de más de 65 años poder presentarse a un concurso de adjudicación de una oficina de farmacia? Es más, ante la difícil situación por la que atraviesan las oficinas de farmacia en nuestro país, que ha provocado que muchos responsables farmacéuticos hayan apuntado ya a la necesidad de no llevar a cabo más aperturas de farmacia, ¿resulta ‘conveniente’ que estos farmacéuticos veteranos puedan ‘cerrar la puerta’ a las escasas oportunidades para acceder a una oficina farmacia a otros profesionales más jóvenes?
En este sentido, cabe destacar que para optar a una botica a través de muchos concursos las distintas leyes de ordenación farmacéutica autonómicas recogían de manera expresa la prohibición a los farmacéuticos de más de 65 de concurrir a los concursos de apertura de nuevos establecimientos farmacéuticos. Sin embargo, esta tendencia de limitar por razón de edad el acceso a concursos de boticas saltó por los aires en 2011, cuando el Tribunal Constitucional se pronunció sobre cuestiones planteadas acerca de este particular por los tribunales superiores de Justicia de Galicia, Castilla-La Mancha, Aragón y Extremadura.
Así, el Tribunal Constitucional considero en todos estos casos que esta legislación restrictiva vulneraba el artículo 14 de la Carta Magna, que precisa que “los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”. Es decir, que no se puede limitar la concurrencia a un concurso por razón de edad.
Esta doctrina marcada por el Tribunal Constitucional se extendió en 2012 a otra comunidad autónoma debido a una consulta realizada sobre este asuntos por el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco y, a buen seguro, se hará lo mismo en el caso de la Ley de Ordenación Farmacéutica de Baleares, que se encuentra pendiente de la decisión de este tribunal una vez que recientemente se admitió a trámite la cuestión planteada por la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de las Islas Baleares respecto al procedimiento seguido para determinar si esa ley vulnera la Constitución.
Pero, más allá de la vulneración de derechos fundamentales recogidos por la Constitución, entre el colectivo farmacéutico existe la ‘duda’ sobre si el hecho de optar a una oficina de farmacia una vez pasados los 65 años responde más a una cuestión especulativa que a una motivación laboral. Y es que, aunque hablar de este tema parace ser tabú, muchos farmacéuticos, tanto jóvenes como veteranos, tienen claro que sería conveniente marcar una serie de pautas para tratar de evitar que la adjudicación de una oficina de farmacia se aparte de los principios profesionales básicos que se siguen en los concursos.
Unificación de baremos
A este respecto, no son pocas las voces dentro del colectivo farmacéutico las que se pronuncian a favor de establecer algunos límites, siempre teniendo en cuenta las sentencias del Tribunal Constitucional, para tratar de que no se ‘vicie’ el proceso de adjudicación. En este sentido, se apunta la necesidad de establecer un baremo unificado para todos los concursos autonómicos en el que, por ejemplo, se pueda recoger que los méritos profesionales de los concurrentes a una adjudicación solamente puedan ser computados en un concurso.
“Que se prime la experiencia es lógico, lo que pasa es que puede resultar que simplemente sirva para que los farmacéuticos más mayores, que lógicamente son los que mayor experiencia profesional acumulan, hagan negocio”, precisan en el sector. En este sentido, otra de las medidas que apuntan muchos farmacéuticos es poner ‘trabas’ como que esas farmacias no se puedan vender hasta pasado un tiempo prudencial. “Por ejemplo, que en todos los concursos se refleje que no se pueda vender la farmacia hasta pasados diez años”, precisan.
Soluciones intermedias
Sin embargo, no todo el mundo recela de que los mayores de 65 años puedan concurrir a concursos de adjudicación de farmacias. Sobre este particular, en este marco de actuación marcado por el Tribunal Constitucional, uno de los colectivos que en un principio podrían ver con buenos ojos las restricciones para que los farmacéuticos mayores de 65 años pudiesen concurrir a los concursos de adjudicación de oficinas de farmacia es el colectivo de estudiantes de Farmacia, aunque no es así.
Así, Miguel Vargas, presidente de la Federación Española de Estudiantes de farmacia (FEEF), cree que limitar el acceso limitarlo por razón de edad “no solucionaría los problemas de una generación de jóvenes profesionales, capacitados y con ganas de emprender que estamos abocados a salir fuera de nuestro país. Y es que, como dicen, si bien puede entenderse que limita el acceso de jóvenes, “creemos que las personas que trabajan en una oficina de farmacia deben ser las que tengan más y mejor preparación y mayor vocación hacia la farmacia comunitaria, más aún en el caso de los que acaben siendo propietarios y titulares de oficinas de farmacia”.
Necesidad de adjunto
Si bien el debate no se encuentra en el hecho de la capacitación del farmacéutico a la hora de poder llevar un botica, sino si es ‘conveniente’ que puedan concurrir a un concurso de adjudicación más allá de los 65 años, hay comunidades que han incluido en su legislación farmacéutica aspectos como la necesidad de que, una vez cumplidos los 70 años, para mantener la ‘concesión administrativa’ sea necesario que el titular contrate a un profesional adjunto.






































