c. r. Madrid | jueves, 31 de octubre de 2013 h |

Una gota de agua parece inofensiva. Pero el golpeteo constante de una detrás de otra puede tener efectos devastadores. No por nada la conocida como ‘gota china’ está considerada uno de los peores métodos de tortura psicológica. El efecto de la gota de lluvia sobre el suelo desnudo es lo que el científico Walter Ellison denominó erosión por salpicadura, que puede deteriorar la calidad de las aguas, afectar a los ecosistemas, aumentar la incidencia de inundaciones… Este mismo efecto podría aplicarse al impuesto sobre hidrocarburos que se ha venido empleando para financiar la Sanidad. Efectivamente, un céntimo no parece nada. Pero aplicado durante más de diez años ha generado una erosión de 13.000 millones de euros que puede poner en un serio puro a las arcas públicas.

Así lo considera el abogado general del Tribunal de Justicia de la Unión Europea Nils Wahl. Sus conclusiones sobre el céntimo sanitario español no pueden ser más contundentes. Si el tribunal de la admite su interpretación y declara ilegal este impuesto, Wahl no descarta un riesgo de “repercusiones económicas graves”.

Igual que para una ardilla es imposible cruzar la Península de árbol en árbol, como se supone que hicieron hace muchos años, hoy es imposible también realizar este viaje evitando el céntimo sanitario. Actualmente, está implantado en 13 comunidades autónomas. Los últimos años han sido testigos de su resurgimiento como solución al déficit. En ocasiones, ha venido acompañado junto al apelativo de fórmula “valiente” e “imaginativa”, aunque si algo no era el céntimo sanitario cuando estalló la crisis es una propuesta nueva de financiación del SNS. Data de 2002.

Además, a medida que las tensiones presupuestarias hacían mella en las arcas públicas, los gestores han dejado de aplicar el tramo mínimo para llevarlo al tope. Alberto Núñez Feijóo es de momento el último en hacerlo, tal y como lo contempla el proyecto de Presupuestos de la Xunta para el año 2014. En el lado opuesto se sitúa Ignacio González, que en pleno anuncio de rebaja de impuestos en Madrid ha anunciado que devolverá el gravamen autonómico a los consumidores de gasóleo profesional, unos 64.200 transportistas.

Consciente de que Europa pondría pegas al céntimo sanitario, el Gobierno se ha cubierto las espaldas y desde 2013 el céntimo sanitario está integrado en la Ley de Hibrocarburos, lo que en si mismo constituye una garantía de supervivencia. Es decir, aún cuando el tribunal coincida con Wahl, estará declarando ilegal un impuesto que, en la práctica, ya no existe. Aunque sí a efectos recaudatorios, claro.