alberto cornejo San Sebastián | viernes, 04 de abril de 2014 h |

Fue durante 31 años ininterrumpidos (desde 1979) secretario del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Guipúzcoa hasta que en 2010 dio el salto a la presidencia, una responsabilidad que renovó la semana pasada al encabezar la única candidatura presentada a los comicios. Que nadie espere una etapa igual de duradera en este cargo. Tiene decidido que no pasará de ocho años. “Este será mi segundo y último mandato”, asegura.

Pregunta. La composición de la junta es la misma, pero con papeles cambiados. El vocal de número será ahora vicepresidente y viceversa. El nuevo tesorero fue antes vocal… ¿Por algún motivo concreto?

Respuesta. Quería mantener el mismo equipo, ya que los objetivos de esta legislatura son continuación de los cuatro años anteriores. Por tanto, es un equipo que tiene andadura, experiencia y comparte la misma filosofía. Los cambios obedecen a los tiempos, a la mayor o menor implicación que pueden tener mis compañeros. Habrá quien se crea que participar de una junta colegial es un caramelo, pero supone mucho esfuerzo.

P. ¿Cuáles son esos objetivos continuistas de la farmacia guipuzcoana?

R. Hay que seguir abriendo puertas al nuevo rol de la farmacia, y desde los colegios contribuir a que la profesión cambie su hábito. Nos encaminamos hacia una farmacia que aporte valor añadido con nuevos servicios. En esta junta estamos especialmente empeñados en el seguimiento farmacoterapéutico. Tenemos puestas muchas esperanzas en el proyecto ConSIGUE, en el que participamos desde el primer momento.

P. Hace años que ya advirtió que “si un servicio no se paga, no es servicio”. ¿Se reafirma en la actualidad todavía más en ello?

R. Sí, por supuesto. Pero también me reafirmo en que antes de implantar y cobrar por un servicio, hay que demostrar a las Administraciones sus beneficios. En la apuesta por el mayor rol asistencial de la farmacia, aún nos faltan indicadores, pautas concretas de implantación… Sabemos hacer muy bien el marco, pero no rellenar el cuadro. O, dicho de otra forma, toca hacer trabajo de albañil, a pie de obra.

P. Hace un tiempo, durante su intervención en un evento profesional, aludió a la posibilidad de que las boticas concertasen servicios con entidades privadas. Por entonces, la propuesta sonó a utopía pero actualmente ya hay iniciativas…

R. Me alegra que entidades como el colegio de Barcelona hayan avanzado en este asunto. En Guipúzcoa también trabajamos en esta vía, pero aún lejos de obtener resultados. La farmacia no debe obviar el sector privado.