Los cerca de 300 farmacéuticos colegiados en Cuenca tienen en Pedro Mombiedro a su nuevo presidente, sustituyendo en el cargo a Marta Martínez. Él ha encabezado la única candidatura presentada a los comicios de esta institución, con un equipo completamente renovado respecto a la junta directiva de la anterior legislatura. Todos ellos tomaron posesión de sus cargos el pasado 10 de diciembre. Mombiedro, quien también fue presidente de la Cooperativa Farmacéutica Conquense (Cofarcu), analiza en esta entrevista sus objetivos al frente de esta institución así como los retos de la farmacia conquense.
Pregunta. Su anterior responsabilidad en Cofarcu, ¿le permite tener una visión más global del sector en la dirección del colegio?
Respuesta. Tanto yo como otros miembros de la junta hemos trabajado en el pasado en campos distintos al de la oficina de farmacia. En el ámbito de la Administración, empresa privada, docencia… Esta diversidad enriquece mucho y permite analizar la oficina de farmacia, y sus problemas, desde una visión más objetiva.
P. Una de las primeras decisiones ha sido la creación de tres nuevas vocalías colegiales de Adjuntos, Docencia y Óptica. ¿Por qué?
R. El colectivo de adjuntos es bastante importante y numeroso, lo cual es motivo suficiente para dotarles de vocalía. Respecto a la de Docencia e Investigación, son dos áreas que serán pilares en la labor del colegio en esta etapa.
P. ¿Por dónde pasa el presente y futuro de la farmacia conquense?
R. La farmacia conquense es muy singular, como consecuencia de las propias singularidades geográficas de la provincia. Por ejemplo, Cuenca tiene una baja densidad de población que repercute en un bajo ratio de habitantes por oficina de farmacia, en torno a los 1.100 ciudadanos por establecimiento. En nuestra región prevalece la botica rural. Por ello, medidas como las bajadas de precios de los medicamentos nos afectan más negativamente que a las farmacias de otras provincias. Esa es nuestra cruz.
P. ¿Y la cara?
R. A pesar de esta complicada situación económica, seguimos realizando una gran asistencia farmacéutica a la sociedad y creo que debe ser consciente de ello.
P. Al menos ya no conviven con los impagos que padecieron en 2011. Teniendo en cuenta esa delicada situación de las boticas conquenses, ¿sería insoportable sufrir ahora cualquier nuevo atisbo?
R. Sería inasumible, pero no cuento con que se vayan a producir nuevos impagos. Ni me lo planteo. Prefiero centrarme en lo positivo y en todos los proyectos que se están sacando adelante, como la receta electrónica.
P. Hablando de e-receta, ¿cómo valora la implantación de este sistema en Castilla-La Mancha?
R. Su implantación supone un cambio en la forma de dispensar, así como en la relación con pacientes y médicos. Los farmacéuticos vamos a salir muy reforzados con este sistema aunque nos esté acarreando actualmente inversiones.
P. Otras recientes, y positivas, noticias para la farmacia conquense son la racionalización de guardias, ayudas a farmacias de viabilidad económica comprometida (VEC)… ¿Contentos por ello?
R. Las ayudas a boticas VEC al menos han abierto el camino a una mayor sensibilización de nuestra administración regional con esas oficinas de farmacia que no se pueden mantener. Pero consideramos que tal como están establecidas estas cuantías, siguen siendo insuficientes.
P. La implantación de nuevos servicios está de plena actualidad. En una farmacia eminentemente rural y con problemas económicos como la conquense, ¿es una dificultad o una necesidad?
R. Es una absoluta necesidad. En el ámbito rural, el farmacéutico suele estar infrautilizado, tanto durante el horario habitual de apertura del negocio como en guardias. Las administraciones deben ser conscientes de ello e integrar a estos profesionales de forma activa en los equipos multidisciplinares. Actualmente, las comunicaciones entre farmacéuticos y médicos suelen efectuarse de forma personal y casi de ‘tapados’.
P. Si las farmacias apuestan por ampliar su oferta asistencial a pesar de su delicada situación, ¿cree que deberían ser correspondidas con la remuneración?
R. Por supuesto. Tanto la sociedad como las administraciones deben ser conscientes que esos servicios deben ser retribuidos.






































