Estábamos a punto de llorar porque había leído en el periódico La Vanguardia que a modo de ejemplo en los últimos diez años un omeprazol de 14 cápsulas valía 23 euros, ahora el de 28 cápsulas se vende a 2,42 euros. Echen la cuenta, cerca de un 95 por ciento de recorte. Ante esta situación resulta difícil andar por los salones de actos de los colegios oficiales de farmacéuticos, pero héteme aquí que tuve que acudir a una conferencia con mesa redonda sobre “Abordaje del dolor, consejo farmacéutico en la farmacia asistencial” en la calle Sabino Arana 20 del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Vizcaya.
Antes de iniciarse el acto estuve largo y tendido conversando con Virginia Cortina, a la sazón presidenta del colegio. El barco colegial tiene buena marinera. Pero lo que me llamó poderosamente la atención fue ese camino emprendido en el que el objetivo interprofesional constituye la base de una actividad a cuidar y proteger de cara al futuro. Los odontoestomatólogos y los farmacéuticos acaban de intercambiar experiencias en el ámbito de la salud bucodental para que los farmacéuticos conozcan los matices que van desde el cepillado hasta los procedimientos terapéuticos más complicados, entre los que podemos encontrar cómo se puede actuar ante síntomas como el enrojecimiento de la encía o su aumento de volumen. Qué hacer con un sangrado espontáneo, una supuración, cierta sensibilidad térmica o la retracción de la encía. Pero también dar un mejor conocimiento a los farmacéuticos de la relación entre enfermedades periodontales y patologías cardiovasculares como viene haciendo tradicionalmente la SEPA.
Los farmacéuticos, a su vez, adentraron a los odontoestomatólogos en ese complicado mundo de la anticoagulación y antiagregación que precisan los pacientes cardiológicos o bien en ese apasionante mundo del tratamiento del dolor de la manera más específica posible.
Todo eso está muy bien pero mi alegría por ver que por fin se unen médicos y farmacéuticos para consensuar proyectos asistenciales llegó cuando comprobé que habían trabajado en un protocolo que se ha culminado con una guía que se informa de los diferentes grados de gravedad y de urgencia para derivar a pacientes con presión arterial alta. No conviene pasar por alto que las farmacias prestan continuamente el servicio sanitario de tomar la tensión arterial.
Eso está muy bien pero hay casos en los que es necesario la derivación al centro de salud o incluso a un servicio de Urgencias. Pues bien, para saber lo que hay que hacer en cada caso y que el conjunto de farmacias de Vizcaya pueda hacer lo mismo el departamento de Salud y el colegio de farmacéuticos han consensuado y elaborado un documento en el que se resume de manera esquemática la forma de actuar en la farmacia a la hora de derivar a los pacientes que presenten valores elevados de presión arterial.
Este documento recuerda los grados uno, dos y tres que van desde una simple vigilancia a la indicación de remitir al paciente a un centro hospitalario. Sin olvidar que un segundo documento recuerda de qué forma hay que tomar la presión arterial. Seguro.






































