| viernes, 25 de noviembre de 2011 h |

Nos preocupa el proceso que ha seguido en el espacio público la vacuna de la gripe. La eficacia de la vacuna depende de dos factores. De una parte, del estado de salud de la persona vacunada. Por otra, de la similitud de los virus circulantes y los contenidos de la propia vacuna. Cuando la coincidencia entre los virus circulantes y los contenidos de la vacuna es alta, la vacuna previene entre el 70 por ciento y el 90 por ciento de las gripes en sujetos sanos menores de 65 años.

De otro modo, en personas mayores de 65 años y personas con enfermedades crónicas, la eficacia para prevenir la enfermedad es de un 30 por ciento a 40 por ciento. Sin embargo, es importante tener en cuenta que, aunque se pueda adquirir la infección, la enfermedad será con mucha probabilidad menos grave si ha habido una vacunación anterior. Se pueden evitar entre un 50 y un 60 por ciento de hospitalizaciones y el 80 por ciento de fallecimientos derivados de las complicaciones asociadas.

La situación desde 2002 ha estado marcada por la aparición constante todos los años de epidemias anuales de gripe, en los meses fríos. La población afectada es variable cada año, y continúa dependiendo de diversos factores, como pueden ser la transmisibilidad de las cepas o la inmunidad previa de la población por vacunación o haber sufrido la gripe en años anteriores.

En el año 2009 surge la pandemia por la nueva cepa de tipo A/H1N1, con características nuevas que hacen que el virus se transmita extraordinariamente entre las personas de edades medias, si bien en población anciana afortunadamente no circula tanto, lo que hace que el número de afectados global sea como un año de moderada intensidad. No obstante se produjo un importante número de ingresos en las Unidades de Cuidados Intensivos en personas activas y de mediana edad así como muertes, como digo pocas, porque la nueva cepa no afectó tanto a la población anciana. Sobre este particular, cabe destacar que la mayor parte con algún factor de riesgo, pero muchos eran personas sanas. Otra característica que se observó es que los casos aparecieron mucho antes, incluso en verano, y el pico se produjo en octubre-noviembre, debido precisamente a ser una cepa pandémica.

En España se recogen anualmente a nivel estatal las coberturas para las personas mayores de 65 años. Las de las personas de riesgo no se recoge esta cifra y, según parece, es donde más se está afectando las coberturas de gripe a partir de los efectos negativos que ha sufrido la vacunación después de la pandemia de 2009.

En este sentido, y según manifiesta el doctor Alexis Sampedro, de Sanofi Pasteur, el año de mayor cobertura, hablando de los mayores de 65 años, fue el ejercicio de 2005, que estuvo marcado por el miedo a la gripe aviar. En ese año, tal y como indica Sampedro, se logró una cobertura del 70,1 por ciento. En el otro lado de la balanza, la más baja ha sido la del año 2010 en relación a las últimas noticias de la pandemia que minimizaban su riesgo. Seguro.