Era el farmacéutico de la localidad mallorquina de Marratxi, pero también era alcalde. Estamos hablando de un término municipal de casi 35.000 mil habitantes. Cuando se sale de Palma hacia el interior, es decir, hacia Inca, uno se encuentra con el mayor núcleo de expansión potencial que tenía Palma. Y allí un hombre de bien llamado José Ramón Bauzá trabajaba el día a día acompasando su destino entre la farmacia y la observación de la realidad.
Recuerdo que un día en el Colegio de Farmacéuticos de Baleares mi amiga Carmen Planas, a la sazón en la junta directiva de este ilustre colegio de boticarios me invitó junto al insigne ex presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, Pedro Capilla, a un debate en el que teníamos que hacer nuestra propuesta personal cuando la farmacia era ese oasis de placidez y atención a los ciudadanos. Entonces pensábamos que Marratxi era el posible paraíso para nuevas farmacias.
Marratxi y Bauzá han cabalgado juntos y cuando era el alcalde me acuerdo que hablamos con motivo de las fiestas patronales de Sant Marçal, ese punto de partida tradicional que marcaba el inicio de las labores agrícolas del entorno. Pero también es cierto que en el pueblo del presidente Bauzá una de las ferias más notables es la Ferial del Barro y ya saben que las hoyas, jarrones, tazas y siurells conforman un arsenal pintoresco y tradicional que nos lleva a la contemplación tranquila y apacible de otros tiempos.
Llovió mucho y el hombre tranquilo tuvo que emprender la regeneración total y absoluta de los estamentos políticos más atávicos y más cuestionados que encontró a su llegada a la presidencia de la comunidad. Regeneración, reconversión, cambio generacional y mantenimiento del status quo. Aspectos difíciles de controlar cuando en frente te encuentras un pueblo como el balear acostumbrado a una oposición enraizada en las costumbres nacionalistas y cuanto menos en saber escudriñar la paja en el ojo ajeno.
Ahora, después de un tránsito convulso en el que tuvo que luchar a favor de los farmacéuticos sin poderles ayudar porque eran cuña de la misma madera, consiguió entronizar sus cualidades en Génova. Por eso, el actual presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, fue su valedor también en un momento de entrevero y convulsiones en el centro político de Madrid.
Sin embargo, da igual, porque Bauzá llegó y pidió una financiación justa para Islas Baleares y un régimen específico que compense la insularidad. En el Foro Nueva Economía matizó que Baleares es una de las comunidades autónomas con un gasto por habitante de los más reducidos de España y que a pesar de destinar el 80 por ciento del presupuesto autonómico a Sanidad y Educación, es el territorio con menos gasto sanitario por habitante de toda España y el segundo a la cola en gasto educativo.
Los datos récord del sector estratégico del turismo, como dijo el presidente del Gobierno, dan soporte a tener en cuenta las peticiones de Bauzá. Un boticario que siempre ha encontrado el ungüento y la pócima precisa para todos sus dolores y adversidades. Seguro.






































