Está entusiasmado Carlos González Bosch, presidente de la Comisión de Sanidad de la CEOE, para nosotros presidente de Cofares, con las propuestas realizadas por la Comisión de Igualdad de Oportunidades en la que sobresale el trabajo y la dedicación de la vicepresidenta Maribel Díez. Han tratado asuntos como el de incentivar la igualdad de oportunidades en el ámbito laboral, la cooperación empresarial en la protección de la mujer en áreas de especial vulnerabilidad y el papel de las mujeres empresarias, claro que no podía faltar, sin duda el del fomento de la participación de la mujer en los órganos directivos.
Como conclusión las propuestas sobre “La igualdad en la empresa como factor de competitividad” serían las que componen este decálogo a modo de mensajes claves que han pasado el tamiz de la reflexión y el análisis.
Las empresas están totalmente comprometidas con la evolución de la sociedad y son protagonistas en la incorporación natural de la mujer en el ámbito laboral en condiciones de igualdad de trato y oportunidades. Surgen nuevas formas de gestión empresarial donde los recursos humanos siguen siendo el principal activo a proteger y desarrollar, por lo que es imperioso trabajar “para” y “con” las personas, rentabilizando su talento, sin importar el género. La gestión de la igualdad en la empresa es una cuestión estratégica y ha de integrarse como factor de competitividad empresarial.
Hay que insistir en cambios culturales para que la igualdad sea efectiva. No debe perderse la perspectiva histórica, ni la conexión con la realidad actual. Pese a los avances culturales y sociales experimentados en los últimos años, existe todavía un problema de desigualdad.
La igualdad de oportunidades debe fijarse como objetivo de más amplio espectro, con proyección transversal en la relación profesional. Se trata de facilitar la integración efectiva en el mercado laboral, pero también la mayor implicación profesional y la corresponsabilidad de las mujeres en su desarrollo profesional y en su integración efectiva en la empresa.
En esta línea es fundamental dar visibilidad a la mujer empresaria, promoviendo su participación y dándole la representatividad adecuada.
Es necesario estimular la educación igualitaria en espíritu emprendedor, para que tanto los chicos como las chicas desarrollen su capacidad innovadora en igual medida. Toda forma de discriminación es execrable, y debe ser denunciada, sancionada y eliminada.
Ahora bien, no toda desigualdad es discriminación. Hay que estudiar a fondo las causas de la misma y corregir la injustificada. Así, es preciso depurar los datos existentes para desentrañar las causas de las diferencias de posicionamiento de las mujeres en los aspectos de la vida profesional, prestar merecida atención a su tratamiento y a la identificación de un término de comparación adecuado.
Se ha de avanzar hacia la corresponsabilidad de hombres y mujeres en el ámbito familiar y personal y para ello la herramienta fundamental es la conciliación de la vida laboral con las responsabilidades familiares.
La implicación de las distintas administraciones, en todos los planos (educativo, familiar, de empleo y fiscal) en imprescindible para la creación de un marco habilitador de la igualdad real en nuestra sociedad.
Es necesario estimular la educación
en espíritu emprendedor, para que tanto chicos como chicas desarrollen su capacidad innovadora






































