Empieza a dar juego donde más nos duele la Universidad Menéndez Pelayo de Santander. En este caso de la mano de Cofares que acude en socorro de la Oficina de Farmacia dado que es la célula fundamental de su organismo existencial. Sin socios no hay paraíso y sin oficinas de farmacia es imposible el modelo. Se trata de hacerla viable por todos los medios entendiendo que su rentabilidad pasa por la eficacia, la eficiencia, el apoyo a la sostenibilidad y que la inversión privada sustentada por el sistema público sea rentable para ambas partes. Nadie desde la Administración ha hecho jamás una campaña para poner en valor el sacrificio de los farmacéuticos que, en muchísimas ocasiones, han tenido que echar mano de recursos financieros para sostener y hacer viable la más capilar de las entidades sanitarias del Estado.
Acertaron los de Cofares que pusieron sobre la mesa la atención a los pacientes crónicos bajo el título “Un nuevo horizonte: la atención a la cronicidad desde la farmacia comunitaria”. Puso el dedo en la llaga Carlos González Bosch al acudir de esta manera en socorro del conjunto de las inquietudes de los Colegios Profesionales, todos ellos por cierto, inquietos en conjuntar el ensamblaje perfecto entre cartera de servicios y el amplio espectro de la cronicidad. La relación de la edad con las enfermedades crónicas y con la utilización de los servicios sanitarios está claramente establecida. Las enfermedades crónicas serán la principal causa de discapacidad en 2020 y hacia 2030 se doblará la incidencia actual de enfermedades crónicas en mayores de 65 años. Estos datos presentados en el Documento de Consenso (Sevilla 2011) sobre enfermedades crónicas muestra la magnitud del problema.
Con todo, Julio Sánchez Fierro matizó que la premisa de la cartera de servicios en farmacia no puede ser el dato económico y el cómo sacar más dinero. Eso nos desvía del objetivo, matizó el vicepresidente del Consejo Asesor de Sanidad. Insistió mucho en estos aspectos de la misma manera que mostró su preocupación cuando dijo que “en el momento en el que la farmacia pierda su identidad como establecimiento sanitario los problemas que se proyectarán sobre el sector serán mucho mayores todavía”. También quiso constatar que “en algunas iniciativas predomina lo comercial sobre lo profesional”. Y dio un dato, el 70 por ciento de las recetas prescritas en atención primaria corresponden a enfermos crónicos. Agustín Rivero, director general de Farmacia, apeló al desarrollo de una cartera de servicios socio-sanitaria que prepara el Ministerio en base a los trabajos realizados y a las líneas estratégicas definidas por el Consejo Asesor. Conviene felicitarnos porque hayan coincidido en la necesidad de poner acento en este asunto la Administración y la distribuidora farmacéutica con más implantación que dirige el señor González Bosch, del que conviene recordar que fue el primero que defendió el modelo ante las amenazantes inclemencias anunciadas desde Economía. Es lo que hay. Seguro.






































