Antonio Nieto
Director de El Global
| viernes, 29 de mayo de 2015 h |

Las elecciones han dejado a su paso un panorama hasta ahora nunca visto en España. El pacto es la palabra de moda. Todos afinan sus estrategias para en algunos casos mantener el poder y en otros estrenarlo. El tema es que a día de hoy pocas cosas están claras y, sinceramente, no debería haber pillado a nadie por sorpresa lo que ha sucedido porque se veía venir. Así las cosas, llega el momento de la verdad. Si nos atenemos al precedente más inmediato, lo que ocurre en Andalucía, nos podemos echar a temblar. Lo que espero es que haya algo más de entendimiento y responsabilidad y las comunidades que ahora renuevan a sus dirigentes empiecen a funcionar lo más rápido posible. Porque lo de Susana Díaz y el gobierno andaluz es una situación insostenible a todas luces no solo por las políticas de revaluación de medicamentos puestas en marcha con el gobierno en funciones, sino por la importancia de tener una política clara y puesta sobre la mesa en cuanto a la sanidad.

El mal ejemplo andaluz parece que no se repetirá en el resto de comunidades donde quien más o quien menos tiene claro su papel para los próximos cuatros años. Como era previsible, los partidos emergentes tendrán mucho que decir y serán decisivos de cara a la política sanitaria. De hecho, Ciudadanos ya ha marcado como una prioridad el aumento de la inversión en Sanidad como condición para sentarse a hablar. Toda una declaración de intenciones.

Nuevos modos políticos, nuevas estrategias y esperemos que un nuevo tiempo para la sanidad, un tiempo en el que la inversión crezca, pero con cabeza y eficiencia. Sin recurrir al todo vale. Inversión basada en resultados, en planes estratégicos coherentes e inversión en pos de una atención equitativa. Lejos tienen que quedar los tiempos en los que el código postal determinaba una mejor o una peor atención.

Con temor a repetirme, me gustaría acabar solicitando responsabilidad a todos los que tienen en sus manos el devenir de la sanidad española, sean del signo que sean. Al final, todos están obligados a entenderse. Así lo hemos decidido en las urnas.

El mal ejemplo andaluz parece que no se repetirá en el resto de comunidades

@Antonionietos