Patronales y sindicatos integrantes de la mesa negociadora del XXIV convenio colectivo de farmacias recibirán este 6 de noviembre una última llamada. No se trata de embarcar en un avión, sino de aprovechar la última oportunidad que tienen ante sí para acordar un nuevo texto que rija las condiciones laborales en estos establecimientos.
Ambas partes se presentarán en su reunión del 6 de noviembre sabedores que se trata de un “ahora o nunca”, ya que si antes del 31 de diciembre no hay acuerdo a motu proprio, el contenido final del XXIV convenio colectivo quedará a criterio del Sistema Interprovincial de Mediación y Arbitraje (SIMA). “Dada la cercanía de la fecha límite, no creo que haya más oportunidades”, reconoce a EG Luis de Luis, presidente del sindicato Unión de Trabajadores de Farmacia (UTF).
No obstante, no hay muchas expectativas de éxito, a tenor de lo manifestado por sus protagonistas. “Prácticamente damos por hecho que se dará el no acuerdo”, indica De Luis. Y es que los posibles borradores de convenio que se han remitido en las últimas semanas entre el bando empresarial y el sindical (como así acordaron en la reunión del 9 de octubre en el objetivo de adelantar trabajo) siguen sin convencer respectivamente. “El texto que nos han presentado no hay por donde cogerlo. Volveríamos a la prehistoria de los convenios farmacéuticos, con aumento de jornadas, reducción de salarios y pérdidas de derechos consolidados”, valora el presidente del sindicato UTF.
Curiosamente, el presidente de la patronal estatal de oficinas de farmacia, FEFE, Fernando Redondo, también cree que el bando sindical quiere “volver a la prehistoria” con sus reivindicaciones, como puede ser la vigencia del nuevo texto. Los sindicatos desean que el XXIV convenio tenga carácter retroactivo desde 2011, año en el que originalmente debió ver la luz, mientras que las empresariales optan por su validez a partir de enero de 2014.






































