Habrá que seguir esperando a la fumata blanca por el XXIV convenio colectivo de oficinas de farmacia. Incluso, todo indica que será el Sistema Interprovincial de Mediación y Arbitraje (SIMA) quien acabe asomándose al ‘balcón’, eso sí, nunca antes del 31 de diciembre de 2013, para pronunciar la frase que esperan decenas de miles de farmacéuticos: “habemus convenio”.
La reunión mantenida este 9 de octubre por patronales y sindicatos para negociar el contenido del XXIV convenio colectivo apenas produjo avance alguno en el nuevo texto, repitiéndose así el resultado del encuentro precedente del pasado 11 de septiembre. En este caso, el agravante radica en que ya está más próxima la fecha del 31 de diciembre de 2013, ya que, a partir de ese día (coincidiendo con el fin de la prórroga de la ultraactividad del XXIII convenio) será el SIMA quien decida sobre todos aquellos puntos del nuevo texto en los que la mesa negociadora no haya alcanzado un acuerdo.
No obstante, todavía quedan oportunidades. La próxima, el 6 de noviembre, fecha en la que volverán a reunirse las partes. Eso sí, muchos vuelcos de pareceres tendrían que producirse para que se alcance un consenso en los temas que han provocado que la reunión del 9 de octubre haya resultado infructífera: duración del XXIV convenio colectivo y retribuciones económicas. En el primero de los aspectos, el bando sindical (UGT; CC.OO; UTF y Fetrafa) desean que el XXIV convenio tenga una duración de cuatro años. En concreto, para el periodo 2011-2014, lo que supondría que el nuevo texto tendría carácter retroactivo para los tres primeros ejercicios (2011, 2012, 2013). Por su parte, el bando empresarial (FEFE y Fenofar) estarían de acuerdo con la retroactividad de esos primeros años siempre que el convenio alargarse su vigencia hasta 2017. Es decir, añadiendo otros cuatros años (duración habitual del convenio colectivo) a la retroactividad que reclaman los sindicatos. “No pensábamos que también la duración del texto fuese a acabar en el SIMA”, indica a EG, con cierta resignación, Juan Vacas, vicepresidente de FEFE.
En cambio, no puede considerarse “sorpresa” las discrepancias que, una vez más, surgieron respecto a cuestiones económicas. En la reunión de este 9 de octubre, los sindicatos solicitaron negociar, también con carácter retroactivo, las tablas salariales de los años 2011, 2012 y 2013. Para Vacas, esta solicitud es una “incongruencia” con los acuerdos alcanzados en la reunión de julio, a instancias del SIMA, en la que se firmó la prórroga del XXIII convenio y se derogó su polémico artículo 4.2 (en el que se recogía la obligatoriedad de aumentar los salarios en función del IPC anual mientras no hubiese un nuevo texto). “No comprendemos por qué en julio están de acuerdo en que haya incremento cero para esos años —apoyando la derogación del artículo 4.2— y ahora vuelven a reclamar una negociación retroactiva de las tablas salariales”, indica Vacas. “Esta nueva postura supone ir en contra de los acuerdos alcanzados en el SIMA”, completa el vicepresidente de FEFE.
Toda vez que el tiempo apremia cada vez más, patronales y sindicatos han acordado remitirse antes del 25 de octubre lo que cada parte considera que debe ser el contenido del XXIV convenio colectivo, para debatir nuevamente sobre ello en el encuentro del 6-N. El objetivo es ganarle tiempo al reloj. Pero, presumiblemente, cada parte volverá a plasmar sus reivindicaciones en esos documentos, lo que siembra las dudas sobre la efectividad de esta iniciativa.






































