Juan Nieto
Subdirector de El Global
| miércoles, 01 de abril de 2015 h |

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El sector farmacéutico, tras pasar su particular Vía Crucis, debe de resucitar

La tradición cristiana señala a la Semana Santa como un periodo de reflexión y reconciliación. Un periodo en el que se conmemora la pasión, muerte y resurrección intensa actividad litúrgica entre las distintas confesiones cristianas y que en nuestro país se vive con especial intensidad: Sevilla, Málaga, León, Cuenca, Zamora, Salamanca, Valladolid, Elche, Cartagena, Lorca, Hellín, Granada, Zaragoza, Crevillent, Orihuela, Medina de Rioseco, Medina del Campo, Ávila, Palencia, Toledo, Viveiro, Ferrol… Si hay una cosa que siempre me ha llamado la atención de estas celebraciones es el Vía Crucis, ese camino recorrido por Cristo desde el Pretorio al Calvario, que se representa en XV estaciones o episodios: desde que Jesús es condenado a muerte hasta su resurrección de entre los muertos, según el Vía Crucis antiguo; o desde que Jesús se encuentra orando en el huerto de Getsemaní en el Monte de los Olivos hasta su resurrección de entre los muertos, según el nuevo Vía Crucis promulgado por Juan Pablo II en 1991.

Ese camino de Pasión es el camino por el que también transcurre en sector farmacéutico. Un sector que ha sido condenado; que ha tenido que cargar con su cruz; que ha caído una, dos y tres veces; que también ha sido ayudado por su Simón de Cirene y su Verónica; que se ha encontrado con sus orígenes, con su María; que también ha sido consolado por sus particulares ‘mujeres de Jerusalén’; al que se ha despojado de sus vestiduras; que ha sido clavado en la cruz; que ha muerto; que ha sido bajado de la cruz; que ha sido sepultado… Pero la decimoquinta estación muestra a Jesús resucitado. Y esa es la resurrección a la que debe aspirar un sector vital no solo para la economía española, sino que es una herramienta básica para garantizar el bienestar social. Incluso de los ‘irregulares’.

Walter Cronkite: “Objective journalism and an opinion column are about as similar as the Bible and Playboy magazine” (“El periodismo objetivo y una columna de opinión se parecen tanto como la Biblia y la revista Playboy”).