Alfredo bolaño Madrid | viernes, 17 de julio de 2015 h |

La correcta exposición del producto es uno de los elementos dinamizadores de la actividad de la farmacia, por ello el uso de herramientas, como los planogramas se convierten cada vez más en un imprescindible, tal y como asegura Luis de la Fuente, socio y director de Mediformplus. Estos consisten en una representación sobre cómo y dónde colocar una serie de productos dentro un espacio de exposición. Su uso, dice, supone una serie de ventajas, puesto que la forma de distribuir y exponer el producto se traduce en 7 beneficios fundamentales: incrementa y facilita la capacidad para determinar por zonas los diferentes potenciales de la sala de ventas, el nivel de satisfacción del cliente será mucho mayor cuando pueda localizar los productos de una forma sencilla y rápida, poder controlar el stock, exponiendo el producto disponible y evitando la rotura del stock y proporciona una mejor relación del posicionamiento de los productos, explica De la Fuente.

Además, asevera, facilita la reposición del lineal, puesto que el personal dispone de una visualización de cómo debe realizarse la exposición, se estimulan las ventas para el cliente permitiendo que ocurran compras por impulso, lo que evidentemente se traduce en rentabilidad para la farmacia y mejora el atractivo visual de los lineales.

Sin embargo, explica el director de Mediformplus, es fundamental tomar en cuenta que para la elaboración de planogramas, es necesario seguir unas pautas. Cuando hablamos de la exposición de productos dentro de un lineal, “la regla principal es asegurarse de que los productos expuestos son los más demandados por los clientes y a la vez ofrezcan una buena rentabilidad”. Por lo tanto, señala, se deben definir el lugar en el que se ubicará cada referencia, además de los productos adyacentes a los mismos y también los emplazamientos secundarios, decidir el espacio total asignado a cada categoría de productos y delimitar el tipo de clasificación a la hora de asignar el bien, ésta puede ser por volumen de ventas, por nivel de rotación, por nivel de inventario, etc.

Asimismo, “se hace necesario explicar la disposición u organización del planograma (por precios, marcas, laboratorios, etc.) y planificar la señalización y publicidad en el punto de venta, determinando si cada ubicación podría verse favorecida por la señalética, por ejemplo”, asevera.

En cuanto al tipo de planogramas a realizar atendiendo al espacio de exposición De la Fuente diferencia dos categorías; planogramas de lineal o mueble dentro de la sala de ventas o los planogramas de zonas más amplias dentro de la sala de ventas.

En definitiva, la buena Gestión de la farmacia, dice, depende del conocimiento y buen manejo de las herramientas de las que dispone, saber complementarlas y buscar maximizar el beneficio del producto, la promoción y la distribución siempre en línea con las necesidades del cliente supondrán el camino al éxito de la farmacia.