Para implantar una buena cartera de servicios es necesario hacer inversiones pero, si en ella se pretende incluir el de dietética, la inversión seguramente será mayor. Así lo explicó Carmen del Campo, vocal de Alimentación del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Ciudad Real, durante su intervención en el IX Congreso Internacional de Nutrición, Alimentación y Dietética celebrado recientemente en Madrid. En este sentido, indicó que “la legislación actual no permite que el farmacéutico realice dietas y tampoco que cobre el consejo”. Para ofrecer este servicio en la botica, apuntó, “es necesario que el farmacéutico tenga el grado o la licenciatura en nutrición”, y señaló que “en algunas comunidades es el farmacéutico titular el que debe tener la formación”.
Además, tal y como apuntó Del Campo, “no vale con que el farmacéutico realice un máster porque la normativa de las comunidades autónomas explica que este tipo de formación no habilita”. Todos estos requisitos suponen una inversión no solo económica, también de tiempo que hace que algunas boticas no puedan plantearse incluir este servicio.
A la formación, según explicó, también habría que sumar los gastos por la reforma del local en muchos casos pues, como dijo, la normativa establece la necesidad de habilitar un espacio privado determinado dentro de la farmacia y diferenciado de la zona de Atención Farmacéutica. “En Madrid por ejemplo las dietas son exclusivas de los licenciados en medicina o nutrición y necesitas una consulta; en Castilla La Mancha tiene que ser el farmacéutico titular el que tenga el grado y, además, tener un espacio determinado dentro de la oficina de farmacia”, expuso.
Estas barreras contrastan con lo recogido en el artículo 39 de la Ley 17/2011o, donde se reconoce e integra el papel de la oficina de farmacia dentro de la prevención de la obesidad, además del rol generalista en cuanto a consejero de salud nutricional y hábitos saludables del farmacéutico. Pero, este profesional no adquiere la competencia para ofrecer legalmente un servicio de nutrición a sus pacientes, sin la doble titulación de licenciado en Farmacia y graduado en Nutrición Humana y Dietética. “Con el doble requisito académico y la adecuación del espacio, tiempo y modus operandi, el farmacéutico puede ejercer su profesión mediante la elaboración de dietas personalizadas dentro de un centro sanitario, como se considera a la oficina de farmacia”, aseveró.
Buen posicionamiento
No obstante, la vocal de alimentación del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Ciudad Real consideró que, una vez obtenidos los títulos necesarios, el farmacéutico “cuenta con un posicionamiento como ningún otro profesional, por su cercanía al ciudadano y por la confianza que este deposita en nosotros”.
Por su parte, Aquilino García, vocal nacional de alimentación del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, mostró la importancia que juega la categoría de alimentación en la botica asegurando que más de una de cada cuatro ventas que se realizan en la oficina de farmacia es de alimentación. Además, explicó que el 14 por ciento de los boticarios colegiados trabajan esta categoría.
De otro modo, García consideró que “la salud nutricional no es propiedad de ninguna profesión” y resaltó los beneficios que estos servicios en la farmacia podrían proporcionar ya que, dijo, “mejorarían la calidad de vida, racionaliza el gasto del Sistema Nacional de Salud y contribuye a la sostenibilidad del mismo”.






































