marta riesgo Santander | viernes, 04 de julio de 2014 h |

Ante un escenario de crisis y de constante búsqueda de sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud (SNS), tanto administradores como industria deciden apostar de forma decidida por generar incentivos para diseñar el pago por resultados. Aquí, los acuerdos de riesgo compartido (ARC) se hacen esenciales. Así se mostró durante la II ‘Jornada de Farmacia en Gestión Hospitalaria para Directivos’, celebrada la semana pasada en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) y patrocinada por UCB.

Una de las comunidades pioneras y con más experiencia en este tipo de acuerdos es Cataluña. Antoni Gilabert, gerente de Farmacia del CatSalut, explicó que la experiencia de los seis ARC de Cataluña es “excelente, pues la industria ya no está tan preocupada en colocar su producto, sino en que tenga un buen resultado en el paciente”. Precisamente el pasado mes de mayo, el CatSalut hacía pública la primera guía que fija los criterios establecidos por esta comunidad para la realización de este tipo de acuerdos.

Josep Lluís Segú, del consorcio de Salud y Social de Cataluña hizo un repaso por el panorama internacional, destacando los criterios adoptados en otros países europeos. En este sentido, José Ramón Germá, director científico y del Conocimiento del Instituto Catalán de Oncología, destacó la necesidad de medir la incertidumbre para poder valorar si se debe o no adoptar el ARC. Asimismo, insistió en la necesidad de adoptar acuerdos que permitan que confluyan todos los intereses de todos los agentes.

Por otra parte, Germá defendió que tiene que incluirse siempre cuál ha sido la respuesta del fármaco a las ocho semanas de tratamiento, lo que animaría a la industria a la búsqueda de “fármacos mejores para obtener una mejor calidad y provecho.

Rafael Cabrera, director de Acceso al Mercado de UCB, puso el ejemplo de un acuerdo alcanzado con un biológico para la artritis reumatoide (AR), donde el riesgo, a su juicio, recaía, fundamentalmente, en el laboratorio. “Es la industria la que asume un mayor riesgo”, sentenció. Un punto rebatido por Gilabert, quien dejó claro que para el SNS “es ya de por sí un inmenso riesgo un gasto de 500 millones de euros en ARC”.

Además, Cabrera explicó los beneficios que los ARC aportan. Aquí, se centro en los pacientes. “Estos acuerdos se traducen en una gran liberación de recursos para el SNS y estos se pueden destinar a mejorar el acceso a otras innovaciones”, manifestó.

Por su parte, Candela Calle, directora general del Instituto Catalán de Oncología, aseguró que el riesgo compartido nunca será un éxito sin la corresponsabilidad de los profesionales y las farmacéuticas. “Hay que negociar siempre en aquellos productos que generan incertidumbre”.