Si se preguntase en el sector acerca de la existencia de farmacéuticos oncólogos o farmacéuticos pediátricos, probablemente la respuesta sería negativa. No les faltaría razón, ya que estas profesiones no están reconocidas oficialmente, lo cual dificulta su conocimiento, pero sí existen ‘en la sombra’. En concreto, en los organigramas de los servicios de Farmacia Hospitalaria.
El proyecto de Real Decreto de Troncalidad de Especialidades de Ciencias de la Salud podría significar el respaldo normativo para que estas facetas profesionales salgan del anonimato y sean reconocidas como “subespecializaciones” en el ámbito de la Farmacia Hospitalaria. La puerta de entrada sería la mención existente en el texto de este futuro real decreto sobre la posibilidad de crear “áreas de capacitación específica”, lo cual, según Benito García, director de Formación de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH), confirma la posibilidad de “constituir subespecialidades dentro de la propia especialidad de Farmacia Hospitalaria”.
A pesar de este primer paso, García se muestra inconformista, ya que manifiesta que “deberían considerarse especialidades independientes y no subespecialidades”.
Agravio con la rama médica
Esta petición se sustenta en la consideración que esta futura norma sí ha tenido respecto al reconocimiento y constitución de nuevas especialidades en la rama médica. “Para el ámbito médico, el texto reconoce las especialidades médicas en Enfermedades Infecciosas o Urgencias, por lo que sería lógico que se hiciese lo mismo con las subespecialidades que ya existen en los servicios de Farmacia Hospitalaria”, afirma. Sin embargo, en Farmacia no se ha creado ninguna, más allá de la nueva especialidad Farmacia Hospitalaria y Atención Primaria, en la que se aglutina el ejercicio en ambos niveles asistenciales (ver EG núm. 609).
Precisamente, la SEFH ha realizado esta petición en las alegaciones al proyecto de Real Decreto de Troncalidad que ha remitido al Ministerio de Sanidad. “Los equipos del área de Enfermedades Infecciosas de los hospitales también cuentan con especialistas en Farmacia, por lo que, si se reconoce a estos facultativos, también se debe hacer lo propio con nuestros profesionales”, expone a modo comparativo el director de Formación de esta sociedad científica.
Consecuencias
¿Qué consecuencias acarrearía el reconocimiento oficial de especialidades como Farmacia Oncológica y Farmacia Pediátrica? En primer lugar, según recuerda este experto, “una formación más concreta y reglada” para aquellos profesionales que apostasen por estas áreas, las cuales “exigen conocimientos profundos en la materia”. De forma paralela, el reconocimiento de estas especialidades facilitaría el acceso de los profesionales que se hayan formado en estas materias a los servicios de Farmacia de los hospitales.
“Si en el futuro se regula este campo, los servicios de Farmacia podrían ofertar plazas específicas para Farmacia Oncológica y podría pedir a los aspirantes que acreditasen que cuentan con esta capacitación”, señala García. Actualmente, la asignación de funciones dentro de estos servicios no rige un patrón común y el reparto de tareas se basa en la formación concreta que tenga cada profesional. Así, si prosperan las alegaciones de la SEFH, los farmacéuticos contarán en el futuro con ‘nuevos’ compañeros de profesión.






































