La Real Academia Española de la Lengua recoge el significado de ‘rara avis’ como aquella “persona o cosa conceptuada como singular excepción de una regla cualquiera”. Y eso es lo que en los últimos años ha sido en el Congreso de los Diputados Gaspar Llamazares, una excepción a una regla en la que priman discursos encorsetados nacidos en el laboratorio de los gurús que tienen en nómina los partidos políticos con representación en el arco parlamentario y que hacen que los debates en la Cámara Baja sean monocordes, monocromáticos y… ‘monoaburridos’. Una oratoria, que ha sido reconocida en dos ocasiones (2009 y 2013) con el Premio Emilio Castelar que concede la Asociación de Periodistas Parlamentarios, que desde el 12 de junio dejó de escucharse en el Congreso de los Diputados, toda vez que Llamazares renunció a su acta de diputado para poder afrontar una nueva labor como parlamentario en Asturias.
Han sido más de quince años los que ha estado presente en la plaza de las Cortes número 1 de Madrid este asturiano nacido en Logroño (1957); segundo de una familia de seis hermanos; casado (con Ana) y con una hija (Gema); licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Oviedo (también estudió en la Universidad Autónoma de Madrid); y máster en salud pública por la Universidad de La Habana. Quince años que ha calificado en su despedida como “la mejor experiencia que se podía tener”. ¿Similar a la que experimenta ante unas buenas fabes con oricios?
Quince años en los que su actividad política y su pasión vocacional, la medicina, siempre han ido de la mano. Dos vertientes, la política y la médica, que le acompañan desde hace años. El aspecto médico le viene de familia, de su padre, médico rural con consulta de Salinas de Castrillón (Asturias), al que acompañaba en sus visitas a pacientes por la comarca. El político dio sus primeros pasos en la universidad, donde fue representante del movimiento estudiantil progresista y fundador, junto a otros compañeros, de la revista Bocetos, una publicación que planteaba un enfoque más social de la medicina. Unos primeros brotes políticos que se asentaron tras el golpe de Estado de Antonio Tejero, que fue la espita que le llevó a afiliarse en 1983 al Partido Comunista de Asturias fue la cuna de su conciencia política.
A partir de ahí su carrera política fue creciendo mientras que su labor profesional no discurría por el ejercicio sino por la docencia, tanto en el departamento de Medicina Preventiva de la Universidad de Santiago de Compostela como posteriormente en la Unidad Docente de Medicina de Familia en Cazo (Cantabria). Así, en 1988 pasó a la secretaría general de IU de Asturias, y en 2000 a la coordinación general de IU. Ese año se estrenó en unas generales y obtuvo un escaño de diputado que, cuatro legislaturas después, acaba de abandonar.
Y ha sido en el Congreso de los Diputados donde ha podido conjugar política y medicina. Así, en su tercera legislatura en el Congreso de los Diputados, en la que IU viajó junto a Esquerra Republicana e ICV, fue nombrado presidente de la Comisión de Sanidad y Consumo (2008-2011). Una presidencia desde la que, por ejemplo, rechazó de manera tajante la implantación del copago sanitario y los recortes sanitarios, impulsó la aprobación de la Ley del Tabaco o la subcomisión para el Seguimiento del Pacto de Estado por la Sanidad; y abogó por la vuelta del Instituto de Salud Carlos III a Sanidad.
Tras la llegada de Mariano Rajoy a la presidencia del Gobierno, Llamazares, que fue sustituido por Mario Mingo en la presidencia de la Comisión de Sanidad, ejerció en la misma la portavocía de La Izquierda Plural. Desde esta atalaya en la que ha permanecido hasta su despedida se mostró muy crítico con la labor de la ex ministra Ana Mato al frente del ministerio. ¿Algunas perlas dedicadas a la ex ministra? “Va a sustituir salud por lavado de dinero negro”. “No tiene ninguna credibilidad en el sector sanitario”. “Debe ser empujada a dimitir”…






































