La ciencia busca unir todas sus fuerzas para potenciar la investigación y la innovación en la Comunidad de Madrid tras acusar los recortes presupuestarios. Bajo esta premisa nace el Proyecto Idea, un programa diseñado para ayudar a que innovadores biomédicos y emprendedores de la región trabajen en sus ideas y consigan hacerlas realidad. Tutelado por el Consorcio Madrid-MIT M+Visión junto al Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), la misión es convertir las buenas ideas en productos reales y negocios de éxito, así como reforzar el ecosistema madrileño de innovación.
El Proyecto Idea está dirigido a estudiantes, investigadores y emprendedores y tiene por objetivo convertir una buena idea que aspire a solucionar un problema en realidad. Los candidatos interesados en participar en Idea Madrid deben presentar sus propuestas antes del 22 de junio. Los proyectos seleccionados trabajarán con los expertos bajo el modelo de ecosistema de innovación hasta octubre, cuando deberán presentar de nuevo sus propuestas para que el consorcio elija un ganador.
Julio Mayol, director de la Unidad de Innovación del Hospital Clínico San Carlos, y Norberto Malpica, profesor de la Universidad Rey Juan Carlos, actuarán como codirectores del comité ejecutivo de Idea Madrid. Ambos expertos defendieron la necesidad y la oportunidad que representará Idea para los jóvenes. “El proyecto se basa en un modelo de éxito que pusieron en marcha el MIT en Boston y Harvard, y que ha facilitado que estudiantes conviertan sus ideas en proyectos de excelencia”, apuntó Mayol. Por su parte, Malpica aseguró que “el programa se ha adaptado a las características propias de la región y va dirigido no sólo a estudiantes sino también a investigadores y profesionales de Madrid”.
En la presentación del proyecto también estuvo presente Karl Koster, director ejecutivo de Relaciones Institucionales del MIT. El mandatario norteamericano defendió la necesidad de Idea apuntando la falta de iniciativa que existe en la región madrileña. “Podemos ver que en Madrid se centraliza un amplio espectro de experiencia que puede beneficiarse de estructuras y prácticas adicionales con el fin de eliminar o limitar barreras institucionales. Para cualquier investigador o ingeniero resulta complicado encontrar la manera de colaborar productivamente con los clínicos que ven al paciente en la práctica diaria o que desarrollan su propia investigación”, resaltó Koster que, además, apostó por tender puentes a la ciencia multidisciplinar.






































