J. Ruiz-Tagle Madrid | viernes, 12 de julio de 2013 h |

La tarjeta FarmaPremium ha cumplido un año y ya ha alcanzado más de 100.000 clientes. Concebida como una tarjeta para clientes de la oficina de farmacia, el usuario de la tarjeta consigue ventajas a través de un sistema de puntos, que pueden obtener y canjear en cualquiera de las oficinas adheridas al programa. “La tarjeta es solo la punta del iceberg, el elemento físico percibido por el cliente de la farmacia, pero el objetivo de FarmaPremium es aunar a las farmacias en una estrategia conjunta para competir con las grandes superficies y cadenas, aportándoles las herramientas necesarias para conocer, comunicar, convencer y fidelizar al cliente”, explica Carles Sebastián, consejero delegado de FarmaPremium.

El proyecto de fidelización FarmaPremium, nacido en el seno de las cooperativas de Cruzfarma (Aragofar, Vascofar, DFG, Cofarcir, Riofarco y Cofarme), se ha extendido ya a otras como Cofas, Nafarco, Federació Farmacéutica, Farmanova y Cofarcu. Así, la implantación de la tarjeta a nivel nacional es una realidad ya que cuenta con farmacias adheridas en 33 provincias, aunque con distinta incidencia. “La respuesta por parte del sector ha sido de una aceptación extraordinaria: más de 1.500 farmacias, 21 cooperativas de 15 comunidades autónomas, 30 laboratorios implicados en el proyecto y 120.000 clientes en poco más de un año son cifras que superan incluso las mejores expectativas iniciales”, aduce Sebastián.

Los incentivos que otorga la tarjeta al usuario, según Sebastián, están consiguiendo que el público vuelva a las boticas para adquirir productos de parafarmacia. “Quizá, este es el motivo del éxito del proyecto: es una incentivación directa entre la farmacia y el cliente, que lo premia por comprar en un canal, independientemente del producto, marca o cantidad”.

En esta aventura, la farmacia cuenta con el apoyo de la industria. Sebastián explica que “FarmaPremium negocia con los laboratorios campañas de venta de ámbito nacional, independientes de las condiciones de compra de la farmacia, que transmitimos a los clientes para que se dirijan a las oficinas adheridas. El cliente compra más barato, la farmacia no pierde margen y el laboratorio vende más”. Por ello, Sebastián define el proyecto como “una estrategia win-win-win”.

Durante el primer año se han sentado las bases para alcanzar los objetivos del proyecto. Ahora, según Sebastián, se enfrentan a una segunda fase focalizada en el cliente. “Aplicaremos una doble estrategia: desarrollar dos proyectos vinculados con la atención farmacéutica e intensificar la utilización de nuevas tecnologías como medio de comunicación”, dice.