| viernes, 11 de enero de 2013 h |

Las comunidades, y por tanto todo el sector, se enfrentan a un ejercicio más complicado que el de 2012. Si algunas ya tuvieron problemas para terminar el año con un déficit del 1,5 por ciento, el reto ahora es bajarlo al 0,7 por ciento, sin guardar facturas en los cajones y asegurando el pago a sus proveedores. A pesar de que los ejecutivos autonómicos destinan este año la mayor parte de su dinero a garantizar la prestación los servicios públicos, la realidad de los presupuestos regionales evidencia que esto no se podrá conseguir sin nuevos ajustes. En Sanidad, las cuentas están claras. Con los ahorros conseguidos gracias a la modificación del copago farmacéutico, varias previsiones autonómicas han diseñado para el gasto en Farmacia unas cifras irreales, que caen muy por encima de lo que hace el gasto sanitario.

El objetivo de déficit, imposible de relajar, como ya apuntó el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el fantasma de la intervención han llevado a las consejerías de Hacienda a reducir en una media del 7,5 por ciento los presupuestos autonómicos, según los datos del Ministerio de Hacienda. Los recortes en el presupuesto sanitario se ajustan por debajo de esta media, hasta el 5,4 por ciento, pero en Farmacia se disparan más del doble: los créditos para recetas médicas bajan un 13,5 por ciento. Estos cálculos incluyen las prórrogas presupuestarias en Cataluña y el País Vasco, así que es previsible que una vez aprueben sus cuentas los porcentajes bajen aún más.

Presupuesto sanitario

Los presupuestos para 2013 son extraordinarios por varias razones. Por un lado, y descontando las regiones que se han visto obligadas a prorrogar su presupuesto de forma temporal o permanente, solo una comunidad ha aumentado su presupuesto sanitario. Así, entre recortes presupuestarios del 14,1 por ciento en Murcia o el 11,4 por ciento de Aragón, Cantabria incrementa su dotación sanitaria un 2,6 por ciento.

Extremadura es otra excepción. Es la única comunidad cuyo presupuesto global crece, un 0,84 por ciento, pero ello no ha relajado la presión sobre la Consejería de Salud. La reducción del 9,2 por ciento en el área sanitaria se refiere, según el ejecutivo regional, a un ahorro en gastos de personal por las medidas adoptadas en julio por el Gobierno y no tendrá relación con ahorro de gastos en las prestaciones sanitarias. Sin embargo, la reducción del presupuesto extremeño se sitúa, junto con la Comunidad Valenciana, Murcia y Andalucía, por encima de la media.

Lo cierto es que al tiempo que los recortes del Gobierno central han servido de escudo para algunos descensos, las comunidades no gobernadas por el PP critican precisamente que los recortes en las transferencias a las autonomías en los presupuestos generales del Estado les hayan obligado a aprobar los presupuestos más duros de su historia. Ciertamente, lo que las comunidades ahorrarán en Farmacia y personal tiene su contrapartida. Así, los Presupuestos Generales han eliminado, entre otros, los fondos para el plan de salud buco-dental, las inversiones en formación, para personal autonómico en los planes nacionales del sida y de promoción de la salud y enfermedades emergentes.

Es también excepcional la fuerza que la Sanidad ha cobrado en muchas comunidades. Pese a los recortes registrados, el peso de las políticas sanitarias sobre el conjunto se sitúa en el 36,2 por ciento. En el entorno del 40 se sitúan ya, además de la Comunidad Valenciana, Murcia, Andalucía, Madrid, Canarias, La Rioja y Galicia.

Presupuesto farmacéutico

Mientras que el peso de la Sanidad crece en los presupuestos regionales, el de la Farmacia cae en el global de los presupuestos sanitarios. Los efectos del RDL 16/2012 sobre la Farmacia, que mensualmente han permitido sacar pecho al Ministerio de Sanidad, han llevado a que el peso del gasto farmacéutico sobre el total de los presupuestos sanitarios baje ya al 15,46 por ciento, con reducciones superiores al 33 por ciento en la Comunidad Valenciana y Murcia.

Madrid, por ejemplo, se situaría en la media europea y de la OCDE demandada en tantas ocasiones por el consejero de Sanidad, Javier Fernández-Lasquetty, y que ha motivado entre otras cosas la implantación del euro por receta en la comunidad.

A falta de conocer los datos de los proyectos presupuestarios de País Vasco y Cataluña, solo Castilla-La Mancha, única región que no reduce su presupuesto farmacéutico aunque sí lo congela destina más de un 20 por ciento a Farmacia. Además, al menos doce comunidades autónomas dejarían esta relación por encima del 15 por ciento.

El conjunto de las cuentas sanitarias se encuentra pendiente de dos proyectos presupuestarios clave: los de País Vasco y Cataluña. Las perspectivas para los gobiernos de estas dos comunidades autónomas, que han tomado posesión a finales de diciembre no son nada halagüeñas.

El Ejecutivo que preside Artur Mas ya avisó a finales de noviembre de que la falta de liquidez, agravada por el recorte de las transferencias estatales y el imperativo de déficit obligaría a Cataluña a acometer un recorte en 2013 cercano a los 4.000 millones de euros. Es decir, lo mismo que la Generalitat ha conseguido con los recortes acometidos en 2011 y 2012.

También el Gobierno vasco que preside Iñigo Urkullu ha avisado de recortes “muy duros” para este año, motivados por la caída estimada en un 10 por ciento de su primer proyecto de presupuestos. La primera tarea del ejecutivo regional será aglutinar un apoyo suficiente para recabar apoyos en el Parlamento, algo que Navarra no ha logrado y ha tenido que prorrogar sus cuentas. La última vez que se devolvieron los presupuestos en esta comunidad fue en 2002.