El plan de austeridad anunciado por el primer ministro italiano, Mario Monti, para tratar de ahorrar a las arcas públicas de ese país 30.000 millones de euros contenía una serie de medidas que también afectaban a la farmacia italiana: los medicamentos de prescripción no reembolsables saldrían del canal farmacia y se desregularía el precio de estos fármacos, algo sobre lo que se ha dado marcha atrás. ¿Era un paso hacia la liberalización del sector? El secretario general del grupo farmacéutico de la Unión Europea, PGEU, John Chave, analiza para EG las consecuencias que tendría el ‘plan Monti’.
Pregunta. ¿Cómo afectaría el denominado ‘plan Monti’ a la farmacia italiana?
Respuesta. El impacto en la farmacia italiana sería considerable por dos razones. La primera es porque el valor de estos medicamentos en el mercado italiano es de 2,5 billones de euros. Así, las oficinas de farmacia italianas perderían ingresos en un periodo en el que, como sucede en España, la facturación de la farmacia disminuye. La segunda razón es porque la iniciativa estimulaba el papel y la función de los supermercados y parafarmacias en el sector farmacéutico. El impacto de esta medida menoscababa la posición de las farmacias independientes y allanaba el camino para una mayor liberalización del sector.
P. ¿Era la salida de medicamentos de prescripción no reembolsables del canal farmacia un primer paso hacia la liberalización?
R. Me temo que sí. Esta medida podía ser implementada rápidamente, y sus efectos, si los hubiere, se apreciarían pronto.
P. ¿Y la planificación o la regulación de la propiedad?
R. Se podría argumentar que acabar con las otras restricciones, como la propiedad o las reglas de establecimiento, es más complicado. Llevaría mucho tiempo, quizá años, antes de que, por ejemplo, las cadenas de farmacia se estableciesen en Italia de manera significativa. Monti no podía esperar tanto tiempo. Pero creo que la liberalización también se contempla como un objetivo a largo plazo, dado el historial de Monti y la posición del partido opositor en Italia. Esta medida debía considerarse como una declaración de intenciones
P. ¿Considera que la crisis por la que atraviesa Italia actualmente justifica la adopción de este tipo de medidas?
R. Lo irónico del caso es que estos medicamentos no se reembolsan, por tanto, el impacto en la situación fiscal italiana será mínimo. Tengo entendido que Monti piensa que el hecho de proporcionar fuentes adicionales de ingresos a los supermercados y parafarmacias crearía puestos de trabajo. Pero, por supuesto, también destruirá puestos de trabajo en las oficinas de farmacia. Si usted cree, como yo, que las oficinas de farmacia en última instancia reducen el gasto del sistema sanitario, socavar su sostenibilidad es contraproducente. Y no creo que nada pueda justificar el poner en peligro los estándares del cuidado sanitario.
P. ¿Constituía este plan de ajuste que habría salpicado a la farmacia italiana una amenaza para el modelo regulado de otros países, por ejemplo, España?
R. La situación en España es ligeramente diferente porque, a diferencia de Italia, todavía existe un monopolio de OTC. Pero la realidad es que las autoridades financieras internacionales, como el FMI, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo, opinan que la regulación de las profesiones es perjudicial para el crecimiento de la economía. Si la amenaza a la posición de España en los mercados internacionales de deuda gubernamental no disminuye, pienso que inevitablemente habrá un debate sobre la regulación de las oficinas de farmacia.
P. Sin embargo, echemos un vistazo al otro lado de la balanza. Hay otros países, como Francia, que recientemente se han decantado por seguir otra línea de actuación, ¿verdad?
R. La situación en Francia es estable, por el momento. Y, por supuesto, este país no está sometido a la misma presión que Portugal, España o Italia. Los franceses se las han arreglado para cambiar su sistema de remuneración e incluir un papel más importante para la remuneración por servicios, y esto puede ayudar a los farmacéuticos franceses a resistir el efecto del recorte de los precios.
P. Y no solamente es el caso de Francia.
R. Cierto. También es irónico que algunos países que se consideran “ejemplares” por los mercados de deuda, como por ejemplo Finlandia, Austria o Alemania, cuenten con unos mercados farmacéuticos altamente regulados.
P. Y también resulta paradójico que una vez archivados distintos dictámenes motivados contra varios países por sus modelos regulados el fantasma de la liberalización vuelva a aparecer, ¿no?
R. Si, efectivamente. Algunos podrían pensar que esto es peor. Al fin y al cabo, con los casos decidía el tribunal que estudiaba la situación de manera objetiva y tomaba una decisión vinculante. En la crisis en la que nos encontramos es difícil de predecir a donde nos llevara las medidas influenciadas por una combinación de pánico y dogma.






































