CCon más del 95 por ciento de los votos a favor, la semana pasada la Eurocámara aprobó una norma para hacer más transparente los resultados de los ensayos clínicos. Las compañías más innovadoras se vienen sumando a la tendencia de publicar todos sus ensayos clínicos, una tendencia que inauguró Lilly y que han seguido el resto. Sin embargo, lo aprobado por el parlamento europeo va más allá: al cabo de un año de finalizar el ensayo clínico (EC) la compañía deberá hacer públicos sus resultados.
Además, se pretende facilitar la cooperación transfronteriza especialmente en enfermedades raras, dada la dificultad de incorporar pacientes en determinadas patologías. No se trata solo de publicar los resultados, sino de hacerlos comprensibles para la opinión pública. Varios eurodiputados, el Defensor del Pueblo Europeo y representantes de la sociedad civil, han manifestado su satisfacción. El abanico ideológico de la plataforma que ha apoyado esta medida, no obstante, oscila desde los que piensan que “se dará más esperanza a los pacientes que necesitan más y mejores tratamientos” hasta los que propugnan que aplicarlo de manera retroactiva dejaría muchos medicamentos “excluidos”. En ocasiones, buenas iniciativas se truncan por la clara ignorancia de quienes pretenden buscar defectos en un sector que se autoevalúa y se vigila por las autoridades reguladoras de manera excepcional.
En el campo de la Tecnología Sanitaria, de la cual no se habla con mucha frecuencia, un estudio de PwC concluye que puede suponer un arma para rebajar los costes sanitarios: 1,47 euros de ahorro por cada euro invertido en TS en cardiología, 1,36 en oncología y 1,11 en neurología.
El crecimiento a ritmo desigual de los biosimilares en Europa merece un análisis detallado. Mientras que en Alemania crecen rápido, en Italia y España parece que crecerán intensamente tras “superar barreras”, asegura IMS en un informe. Conjugar los intereses de los innovadores y los biosimilares pasa por reconocerles un precio razonable. Un genérico puede reducir un 50 por ciento su precio respecto al original una vez vence la patente. Pero un biosimilar no es un genérico; su desarrollo puede costar más de 150 millones de euros, y debería tener un precio acorde a la inversión. Es necesario un consenso entre las partes implicadas que no haga saltar por los aires la innovación de unos y las esperanzas de desarrollar un mercado, para otros. El consenso entre las partes ofrecerá la oportunidad de la mejor solución.
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Llega una mayor transparencia a los Ensayos Clínicos que inauguró Lilly con la publicación de los suyos en la web hace años.
Biosimilares e Innovadores se enfrentan a la voracidad de las administraciones a rebajar precios. Un biosimilar no es un genérico y no puede tener bajadas de precio como si lo fuera.
España se queda como el único país de Europa que no vacuna contra el neumococo: Portugal decide que lo hará.
Ya sabemos a qué esperaba la mesa electoral de las elecciones del COFM: solicitó una inspección al vocal de ortopedia de la candidatura de Alexia Lario. Pero no pide inspección para el vocal en situación similar del actual secretario del COFM, Luis González. Trato desigual.






































