José Mª López Alemany Director de El Global | viernes, 07 de marzo de 2014 h |

El diálogo, la negociación y el pacto siempre son saludables. Es más, son imprescindibles aunque de ellos se obtenga una simple, aunque importante, declaración de intenciones. Por ese motivo, veo positivo pero sin demasiadas alegrías el protocolo de colaboración firmado entre Farmaindustria y el Ministerio de Sanidad.

La patronal, que se suma, de este modo, a médicos, enfermeros y farmacéuticos en la firma de pactos con Ana Mato, ha arrancado de la administración central uno de los mejores mensajes de apoyo que podía obtener. El Ministerio de Sanidad ha explicitado un reconocimiento a la labor de la industria farmacéutica en el ámbito económico y sanitario. Además, días antes, en la nota de prensa sobre el gasto en recetas del mes de enero, Sanidad dio por lograda la meta de igualarnos a Europa en términos del gasto. Por primera vez, el ministerio asumía como propio el dato de que España dedica a recetas el 15 por ciento de su gasto sanitario. Igual que la media europea. Esa búsqueda de alineación con Europa había sido uno de los mayores argumentos utilizados para justificar la aprobación del Real Decreto-ley 16/2012. A partir de ahora no podrá esgrimirse. Por ello, parece lógico que el ministerio limite su actividad regulatoria sobre el gasto en medicamentos a los ámbitos descritos en el documento. Esto es, sistema precios de referencia y precio y financiación.

A pesar de todo esto, creo que para que lo firmado en el protocolo llegue a ser una realidad y no se quede solo en un papel, en la foto faltaba un interlocutor indispensable, o más bien diecisiete: las comunidades autónomas. Sin ellas, es imposible acelerar o incluso asegurar el acceso a los medicamentos. Y eso sin hablar de dinero. El acceso es la clave de la cuestión como se desprende del estudio sobre cuatro áreas terapéuticas encargado por la patronal a una consultora multinacional y que muestra diferencias claras con Europa.

En cualquier caso, aún queda mucho por avanzar incluso en el ámbito del Ministerio de Sanidad a pesar de las 50 innovaciones que, según Mato se han aprobado en los últimos dos años, dato que no es posible comprobar por la falta de información de la Comisión de Precios. Entre otras cuestiones, si el protocolo va en serio, habría que limitar los mensajes que critican a la industria por no invertir en nuestro país, como se afana en decir el subdirector general de Calidad del Medicamento, Carlos Lens, incluso al mismo tiempo en que Mato y Elvira Sanz rubricaban el texto.

Que yo sepa, invertir en España no es obligatorio, aunque se pueda y se deba tener en cuenta. Pero lo que no hay que perder de vista es que lo importante es el medicamento y los pacientes.

La firma del protocolo es positiva pero faltan 17 interlocutores, las CC AA y cambios de actitudes

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