Varios son los sambenitos que cuelgan del modelo de planificación farmacéutica de mínimos vigente en Navarra desde 2000. Uno de ellos sería que permitir la libre apertura de farmacias con el único condicionante de que el nuevo establecimiento diste más de 150 metros de otra botica ya en funcionamiento no garantiza la óptima dispersión de la red de boticas por todo el territorio que sí asegura la apertura de farmacias vía concurso y según un ratio poblacional. Otro sería que la ausencia de controles o límites adicionales en aperturas provoca un sobre exceso de establecimientos que, en el contexto económico actual, deriva en una mayor falta de rentabilidad de todos ellos.
Pues bien, los datos parecen respaldar a quien haga suyo este parecer. Al margen de sus ubicaciones, rural o urbana, Navarra cerró 2014 con un porcentaje de farmacias reconocidas en situación de viabilidad económica comprometida (VEC) muy superior a la media nacional. En concreto, según datos facilitados a EG por la consejería de Sanidad de Navarra, el 12 por ciento de su red de boticas (72 establecimientos) solicitaron el pasado ejercicio la aplicación de un índice corrector a su facturación al no alcanzar los 200.000 euros anuales de ventas públicas al SNS, frente al 3,2 por ciento de media nacional. Es decir, una de cada diez boticas navarras tuvo que ser ‘rescatada’ económicamente por la administración regional a lo largo del pasado ejercicio. A ello contribuye el bajo ratio de habitantes por farmacia (1.074) presente en Navarra, frente al ratio nacional (2.186 habitantes por establecimiento).
Conviene concretar que hay comunidades autónomas que contribuyen en gran medida a rebajar la media nacional hasta situarla en ese 3,2 por ciento (cerca de 700 farmacias reconocidas como VEC). Este sería el caso de Canarias (ninguna botica VEC), País Vasco (0,3 por ciento de su red) o Madrid (45 boticas, un 1,5 por ciento). Pero si se deja a un lado la comparativa nacional para hacerlo entre autonomías, el ‘modelo navarro’ tampoco sale bien parado. Solamente Castilla y León, la región con la mayor dispersión poblacional de España y, por ende, con mayor cifra de farmacias en pequeños municipios, presentó en 2014 un mayor porcentaje de establecimientos inviables.
En concreto, Castilla y León realizó bonificaciones del margen al 16,1 por ciento de su red de farmacias (264 establecimientos). Mientras, el resto de regiones presentan un menor porcentaje de boticas VEC, siendo Castilla-La Mancha (11,4 por ciento) o La Rioja (9,6) las únicas que se aproximarían a los números de Navarra.
Más urbanas que rurales
La consejería de Salud de Navarra desembolsó en 2014 un total de 301.239 euros en concepto de estas compensaciones a 72 establecimientos regionales (una media de 4.183 euros por farmacia VEC). No obstante, más allá de las cifras, Navarra presenta una situación peculiar. Lejos de lo que podría suponerse, buena parte de esta cuantía no fue recibida por farmacias de ámbito rural, como suele ocurrir en el resto de España, sino urbanas. Incluso, ubicadas en la propia capital, Pamplona.
En este sentido, las boticas navarras fueron las más beneficiadas del cambio que introdujo el RDL 16/2012 al eliminar la obligatoriedad inicial (recogida en el RDL 9/2011) de que los establecimientos receptores de estas compensaciones a su baja facturación estuviesen ubicados en municipios de baja población.






































