Por ahora, el nuevo equipo que gestiona el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad no ha anunciado medidas concretas, ni lo hará, presumiblemente, hasta que su titular, Ana Mato, comparezca en el Congreso de los Diputados. Pero la política sanitaria debe virar en la dirección de financiar y utilizar lo eficiente, y no solo lo efectivo. Este hecho ha provocado que la llegada del nuevo equipo de Mariano Rajoy al Paseo del Prado haya venido acompañada de fuertes rumores de un nuevo ‘medicamentazo’.
Aunque poco habitual, esta herramienta no es una novedad en el SNS. Ya en 1993 un gobierno socialista acometió la primera lista negativa de fármacos, y en 1998 el PP repitió la fórmula, de manos de José Manuel Romay Beccaría. Además de la historia, varios factores han contribuido a que la posibilidad de un tercer ‘medicamentazo’ cobre fuerza para esta legislatura. Para empezar, la situación actual es propicia, y muestra de ello es que cada vez más voces, además de la de Anefp, solicitan liberar recursos de síntomas menores para destinarlos a otras prioridades más necesitadas.
En esta línea se ha manifestado, en primer lugar, la patronal de las farmacias gallegas. Fefga ha solicitado a la Xunta que se excluyan de la financiación los fármacos que cuestan menos de dos euros. También lo ha propuesto la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas) en uno de los epígrafes de su revista Cuadernos de Información Económica titulado “Deberes para la próxima legislatura”. Sus autores, los economistas Juan Manuel Cabasés, de la Universidad Pública de Navarra, y Juan Oliva, de la Universidad de Castilla-La Mancha, ven un punto favorable a las medidas de financiación selectiva y desfinanciación.
Posibilidades
A lo propicio del momento se une que esta opción entronca con el mensaje que Rajoy lanzó durante su discurso de investidura, durante el cual advirtió que, a la hora de ahorrar 16.500 millones de euros en 2012, y con excepción de las pensiones, todas las demás partidas podrían “ser revisadas”.
Junto a ello se sitúa, además, el anuncio de una nueva Ley de Servicios Básicos. Y como guinda del pastel está la figura de Pilar Farjas, que desde su puesto de nuevo cuño (Dirección General de Cartera Básica de Servicios del SNS y Farmacia) se encargará no solo de esta reforma sino de la política farmacéutica del PP. Como tal, el catálogo que puso en marcha como consejera de la Xunta, consistente en financiar solo la opción mas barata, es un argumento más a favor de la desfinanciación.
No será lo único que tendrá Farjas a su cargo tras la remodelación que han sufrido todos los ministerios por los acuerdos de no disponibilidad aprobados en Consejo de Ministros. Sanidad dejará de contar en 2012 con 409 millones de euros y reduce en un 25 por ciento sus direcciones generales, integrándola Agencia de Calidad del SNS en otras direcciones generales dependientes del ministerio. En la nueva estructura ministerial, de Pilar Farjas también dependerá la Dirección General de Salud Pública, Calidad e Innovación. Innovación, eso sí, sin el Carlos III.
No dispone de un ministerio propio, pero a cambio pasa a formar parte de uno prioritario que busca el mayor impacto posible de la I+D+i en la competitividad española. El Ministerio de Economía y Competitividad que dirige Luis de Guindos tiene en sus manos, y concretamente en las de su secretaria de Estado de I+D+i, Carmen Vela, el futuro de las líneas marcadas por Cristina Garmendia, con el desarrollo de la Ley de Ciencia por bandera.
Y con este cambio ha llegado el primer incumplimiento del programa sanitario del PP: a pesar de llevar desde 2008 reclamando su vuelta a Sanidad, el Instituto de Salud Carlos III irá a parar a Economía y Competitividad, según dijo Vela en su toma de posesión, un giro de postura que para el diputado socialista José Martínez Olmos pone en tela de juicio el “peso político” de Sanidad.
Además de la I+D biomédica, De Guindos puede tener mucho que decir de cara al sector farmacéutico si se repite la tónica de la pasada legislatura, a lo largo de la cual Elena Salgado siguió influyendo decisivamente en las decisiones del Ministerio de Sanidad en su búsqueda de nichos de ahorro, y De Guindos ya ha declarado ver en la recesión un “acicate” para acometer reformas y recortes del gasto público.
Junto a él, la industria farma también tiene otro ojo pendiente de lo que haga José Manuel Soria, que recogió la cartera de Industria, Energía y Turismo de manos de Miguel Sebastián. A él le correspondería llevar a cabo la reforma del Plan Profarma que el PP también defendió en la oposición.






































