carlos b. rodríguez Madrid | viernes, 30 de agosto de 2013 h |

De mayo de 2010 a junio de 2013. Un total de 37 meses en los que el gasto farmacéutico ha vivido el impacto de cuatro reales decretos-ley que le han llevado a encadenar casi consecutivamente (salvo en dos ocasiones) 35 meses de bajadas. Hasta julio de 2013. A falta de conocer los datos oficiales del Ministerio de Sanidad, IMS ha confirmado lo que era lógico y previsible: que el impacto del copago por renta ha culminado su recorrido anual y permite vislumbrar un incremento positivo de la factura a final de año.

Tras un ejercicio en el que la caída del gasto farmacéutico ha sido del 18,17 por ciento, según los datos oficiales, la factura de julio de 2013 muestra un incremento del 9 por ciento en gasto y del 8 por ciento en unidades, según IMS. La cifra va en sintonía con los datos de gasto que al cierre de este periódico había ofrecido la comunidad de Canarias.

Según el portavoz del gobierno insular, Martín Marrero, la factura regional aumentó en casi seis millones de euros en julio, un 20,06 por ciento más con respecto al mismo mes de 2012, aunque en el acumulado del año se redujo un 10,32 por ciento en relación al mismo periodo del anterior ejercicio. La consejería de Sanidad precisa que se gastaron en medicamentos 35,7 millones de euros, frente a los 29,8 millones de julio de 2012. El total de recetas prescritas fue de 3,3 millones, unas 300.000 más que en el mismo mes de 2012.

¿Una comparación fiable?

El nuevo comportamiento del gasto se explica por el hecho de que, al ser el mismo el efecto del copago en los dos meses de comparación (de julio a julio), la evolución a partir de ahora (salvo que se introduzcan nuevas medidas) se corresponderá con el crecimiento vegetativo del mercado. No obstante, el incremento en julio se ha visto alterado por varios factores a tener en cuenta. En primer lugar, por la ausencia de medidas estatales de contención del gasto más allá del propio copago o la desfinanciación.

Desde este punto de vista, la única medida de contención ha sido la propia actividad de la Comisión Interministerial de Precios, que ha registrado un decrecimiento del número de fármacos innovadores aprobados. La entrada en vigor del sistema de precios de referencia podría haber mitigado el impacto del ‘mes 13’ del copago. Su retraso no hará más que ayudar a una tendencia de crecimiento en el gasto.

Más allá de este hecho, el gasto de julio de 2013 no es comparable el generado 12 meses antes por otros dos motivos. En primer lugar, por el efecto acopio de medicamentos que tuvo lugar en junio de 2012 (precisamente uno de esos dos meses en los que el gasto farmacéutico ha crecido desde mayo de 2010), un mes antes de que entrara en vigor el copago farmacéutico por renta. La evolución desde julio de 2012 muestra que los dos meses en los que más bajó el gasto desde comenzó a aplicarse el copago fueron julio y septiembre, es decir, el primer mes de aplicación del copago y de la desfinanciación de medicamentos, respectivamente.

En segundo lugar, la cifra de gasto de julio de 2013 no es comparable al no incluir los medicamentos que fueron desfinanciados en septiembre de 2012. Pero estos medicamentos si se encontraban financiados en julio de 2012. Este dato vaticina un incremento aún mayor de la factura farmacéutica del mes de septiembre.

El alza del mercado privado

Los cálculos de IMS arrojan otras valoraciones sobre el comportamiento del gasto una vez superado el gran efecto reductor del copago. Tras un año de implantación del nuevo régimen de aportación de los usuarios, además de haberse reducido un 8 por ciento el volumen de unidades de mercado, se ha disminuido el ratio de crecimiento en 10 puntos. Dicho volumen se convierte ahora en la nueva base de comparación.

Otro aspecto a destacar de la evolución del gasto farmacéutico es que, aunque el mercado reembolsado ha caído un 12 por ciento desde julio de 2012, el mercado privado ha confirmado su comportamiento alcista. Según los datos de la consultora, se han encadenado diez meses consecutivos de crecimiento del mercado no financiado en cifras muy superiores a las que podrían aportar los medicamentos desfinanciados. Esta situación ha contribuido a aliviar las cuentas del sector de un modo relevante.