Subdirector de El Global viernes, 17 de abril de 2015 h
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Con el fallecimiento de Capilla se va una parte importante de la historia de la farmacia española
Semana extraña. Y no me refiero a ese ‘León come gamba’, el plato “bobaina” presentado por un concursante de Master Chef llamado Alberto que tanto indignó al jurado del programa, sino a una semana en la que, en el mundo de la farmacia, se han producido dos acontecimientos que han sobresaltado al sector y que coincidieron en el tiempo. Por un lado, el anuncio dimisión de la que durante seis años ha sido la presidenta del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, Carmen Peña, que se quiere dedicar “en cuerpo y alma” a dirigir la Federación Internacional Farmacéutica (FIP). Por otro, el fallecimiento de quien durante más de dos décadas ha sido el santo y seña de la farmacia española, el antecesor de Peña en el cargo, Pedro Capilla, que nos dejó en la misma semana en la que nos dejaron otros grandes: Gunter Grass, Eduardo Galeano, Percy Sledge…
Desde el ‘anonimato’ que me da esta columna me gustaría dar un par de pinceladas de la relación que como periodista tuve con el que bauticé (con cariño) como el Leslie Nielsen de la farmacia española. Aquí me gustaría destacar que todas y cada una de las veces que tuve la oportunidad de hablar con Pedro, la última en los últimos Premios Panorama y Medallas del Consejo General, él, como reivindicaba Francisco Umbral (otro grande que se fue), me habló de su ‘libro’. ¿Qué ‘libro’? El de su pasión por una profesión; el de la defensa de un modelo; el de luchar por lo que creía justo. Y lo hacía, como decía, “con la voz gorda”, pero sin faltar el respeto a nadie. Porque en ese ‘libro’ de Capilla se escribía con letras gruesas, pero la mayor parte de las veces con letras cargadas de razón. Con el fallecimiento de Capilla se va una parte muy importante de la historia de la farmacia española, la historia reciente de la farmacia española. Descansa en paz, Pedro.
Eduardo Galeano: “Escribo para los amigos que todavía no conozco. Los que conozco ya están hartos de escucharme”.






































