Antonio Nieto Director de El Global | viernes, 12 de febrero de 2016 h |

La sensibilidad, ese rasgo tan importante para empatizar y que ayuda a entender situaciones que en mucho casos no entenderíamos, le ha faltado al conseller de Salut de Cataluña en su primer discurso en la Comisión de Sanidad del Parlament. Antoni Comín, ha obviado al sector farmacéutico en su mensaje, quizás por desconocimiento, tal vez por prudencia o es posible que por no querer soliviantar un poco más a un sector que la semana pasada veía cómo se incrementaba la ya cronificada deuda con las oficinas de farmacia. Ni una palabra de ánimo, ni de esperanza. Ni tan siquiera una mención para confirmar que todo va a seguir igual. Que todo ha cambiado para que nada cambie. Y mientras tanto, a seguir levantando las persianas todas las mañanas sabiendo que no habrá medidas, ideas o un poco de decencia política para revertir esta situación. Querido Toni, sensibilidad. Nada más. Si no hay soluciones al menos que exista un poco de sensibilidad. Un mensaje, algo a lo que agarrarse. Dar la cara se llama. La única solución, la independencia. Fiel a las consignas, sin mayor profundidad. Triste panorama ante una realidad dura para las oficinas de farmacia.

La semana política nos ha dejado también la reunión de Pedro Sánchez con todos los agentes del sector. El presidenciable escuchó las propuestas atentamente y anotó en su, cada vez más extensa, hoja de las promesas las peticiones que se fueron formulando. Las subastas parecen matizarse y el posible desembarco en Moncloa del líder socialista, unido a una falta de mayoría, hacen que su defensa no sea tan rotunda. El problema es que en Andalucía las siguen sufriendo. Esta misma semana, una farmacia denunciaba que una de los blíster de amoxicilina que le había llegado vacío, cerrado pero vacío. Intolerable. Se impone una revisión urgente del modelo y de la calidad exigible a los laboratorios participantes. La broma, está durando demasiado y se está volviendo pesadilla por lo que es conveniente actuar ya.

El conseller
no dedicó ni una sola frase a la situación de las oficinas
de farmacia catalanas obviando
una dura realidad