Antonio Nieto
Director de El Global
| viernes, 30 de enero de 2015 h |

Estoy bastante de acuerdo con José Luis Poveda, presidente de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria, en relación al excesivo número de leyes que regulan la sanidad pública española y que más nos valdría cumplirlas que aprobar nueva legislación. En general me parece una buena idea. El problema es que nos encontramos en muchas veces con una acumulación de normas que hacen complicado y farragoso su cumplimiento o interpretación. En cuestiones como la financiación de innovaciones hay que acudir a varias fuentes para poder presentar un producto acorde a la ley.

La inminente ‘fiebre’ por el biosimilar con la llegada de un importante número de estos medicamentos hace necesario tener claras las reglas del juego desde el primer momento. De lo contrario, se volvería la política de la improvisación que tan malos resultados da. Es evidente que trabajar a medio plazo es más eficiente que el cortoplacismo instalado en la sanidad española. De ahí que estemos ante una muy buena oportunidad para hacer las cosas bien. Después de escuchar a Belén Crespo es más que claro que en la Aemps saben lo que hacen en cuestión de biosimilares. Pero hay que dejarlo escrito y explicado para que no haya lugar a interpretaciones o dudas de ningún tipo.

Y esto nos lleva al misterioso Real Decreto de Precios y Financiación del que cada vez se habla menos y del que parece que nos quedaremos con las ganas de conocer. La división de opiniones sobre si estará o no antes del final de legislatura es un hecho en el sector. Unos sí que lo ven posible y otros los descartan sin ninguna duda. Es cierto que el primer texto que ha ido circulando el Ministerio de Sanidad satisface mucho a unos y preocupa excesivamente a otros. Por tanto, parece lejos del consenso buscado y anunciado por Agustín Rivero cada vez que se ha ido refiriendo a esta norma. Parece lejos pues su presentación en sociedad y su aprobación tan necesaria para aclarar cuestiones como el marco normativo de los biosimilares o el acceso a las innovaciones. Veremos a ver.

La inminente ‘fiebre’ por el biosimilar hace necesario tener unas reglas del juego claras

@Antonionietos