Director de El Global viernes, 17 de abril de 2015 h
Me ha resultado muy curiosa la manera que ha tenido el Gobierno de anunciar la retirada definitiva de la Ley de Servicios y Colegios Profesionales. Ha tenido hasta un punto cómico. Después de las vueltas que ha dado el texto de la norma y los sustos que se ha llevado el sector no me parece que sea la mejor de las suertes la que ha corrido esta ley. Será esta nueva forma tan poco responsable de hacer política la que ha llevado a la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal a anunciar en un desayuno informativo en Toledo que la norma dormirá el sueño de los justos, resistiendo incluso ante el intenso interés de Bruselas porque no sea así. Cuánta gallardía.
Guardado en el cajón uno de los fantasmas que más asustaba, ya van quedando menos motivos de susto para el sector farmacéutico. Aunque uno de los que está por llegar, el informe que prepara la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, sigue su curso y ya están consultando con diversas asociaciones del sector para su elaboración. Veremos con qué nos sorprenden y qué conclusiones/recomendaciones se desprenden del informe. A buen seguro que los nuevos inquilinos tanto del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos como de la patronal de la distribución Fedifar estarán más que atentos a esas indicaciones.
Volviendo al cajón y al hilo de las nuevas caras en la distribución y la farmacia española espero que el nuevo rumbo que tomarán ambas instituciones les permitan poner en marcha todas esas iniciativas que por falta de tiempo no se han podido llevar a cabo y se han quedado en el cajón. Seguro que aunque todo apunte a que se va a llevar una línea continuista, estos cambios van a servir de revulsivo para seguir evolucionando y poniendo a la Farmacia española en un lugar todavía más protagonista dentro del espacio sociosanitario.
Ante el resto de normas, acuerdos, pactos, reales decretos y decisiones importantes que quedan por tomar en lo que resta de legislatura, solo un deseo: que no terminen en el cajón.
Qué final más triste el de la Ley de Servicios, después de todas las vueltas que ha dado
@Antonionietos






































