Aprobadas las famosísimas enmiendas sanitarias por el Senado a través de la Ley de Presupuestos Sanitarios nos hemos quedado un poco vacíos. Toca preguntarse, ¿y ahora qué? Pues fácil, ahora queda corroborar los acuerdos del ministerio de Sanidad con Farmaindustria y Aeseg. Sin pausa, pero sin prisa por el convencimiento de que poco queda por negociar. Avanzados están y las posturas cada vez están más cerca. Los movimientos por uno y otro lado han sido los acordados y ya parece que es cuestión de flecos. Que así sea. Lo hablado ha de quedar escrito, firmado y sellado. Negro sobre blanco.
Y qué mas. Pues nada más y nada menos que un intenso periodo electoral que a nadie va a dejar indiferente. Todo se decide en dos meses y medio y ningún partido político va a escatimar esfuerzos, ocurrencias y gestos de cara a posicionarse como el líder de un revuelto y repartido escenario político.
Por si todavía puede parecer que no hay suficientes alicientes para seguir enganchados a la actualidad política y sanitaria, tenemos ya encima el debate en el parlamento andaluz de la ‘Ley de Sanidad’ de Aquilino Alonso. Un buen anticipo de lo que puede ocurrir en otros parlamentos con otras medidas u ocurrencias como las que ha esbozado Carmen Montón. La sostenibilidad del sistema sigue pasando, lamentablemente, por estrangular a la comunidad del medicamento. Qué poca imaginación. Aunque lo más grave es comprometer la salud de los pacientes basándose estrictamente en criterio economicistas. Lo dicho, más de lo mismo.
¿Algo más? Pues sí. Nos queda seguir viendo cómo la farmacia española se va consolidando dentro del nuevo espacio sociosanitario; o cómo el paciente es considerado de hecho, y no de palabra, como el auténtico centro del sistema sanitario español. Los pasos se están dando pero hay que llegar a la meta.
Por tanto, sí que nos quedan cosas por ver, sí.
Parece que la sostenibilidad del sistema sigue pasando por estrangular a la comunidad del medicamento






































