Más financiación para la Sanidad; una cartera de servicios basada en el coste-efectividad; mayor participación de los pacientes en el sistema; reducción de las listas de espera; impulso a la Atención Primaria, a la e-salud y al espacio socio-sanitario… Los partidos políticos en Cataluña coinciden en sus propuestas generales a la hora de afrontar mejoras en la eficiencia del sistema sanitario. Pero, a diferencia de lo que ocurrió en los comicios de mayo, el apartado farmacéutico ha cobrado una especial relevancia en las elecciones del 27-S por dos razones: el sector farma es uno de las que más peso tiene en Cataluña y la política farmacéutica es una de las pocas competencias exclusivas que mantiene el Estado, algo básico ante un proceso marcado por el desafío soberanista.
Esta circunstancia no sólo ha impregnado los planes de la candidatura independentista Junts pel sí, sino también los de otros partidos. Dos propuestas resaltan sobre las demás: frente a la Agencia Catalana de Medicamentos y Productos Sanitarios —o en su defecto Dirección General— que prevén los independentistas; el PSC promueve la ubicación en Barcelona de la Aemps “como reflejo de la posición puntera de Cataluña en industria farmacéutica y en investigación biomédica”.
No es la única propuesta sorprendente en cuestiones de ordenación. Cabe añadir la iniciativa de Catalunya, sí que es pot de refundar el Servicio Catalán de la Salud y convertirlo en el ‘Sistema Nacional de Salud de Cataluña’. Tras esta nueva denominación, la coalición que integra a Podemos, ICV y Esquerra Unida aboga por un “cambio de modelo” para que este organismo tenga funciones de planificación, dirección, financiacion, prestacion de servicios y evaluación de resultados, y cuya labor debería complementarse con la aprobación de una nueva nueva Ley de Ordenación Sanitaria y un “pacto sanitario estable” que defina la cartera de servicios.
Si gana el ‘sí’
Aunque los sondeos muestran a una Cataluña dividida, la posibilidad de una mayoría absoluta ajustada para el independentismo en escaños podría deparar un marco excepcional. La propuesta de Junts pel Sí pasa por asumir las competencias de reconocimiento de los medicamentos y productos sanitarios autorizados (en primera instancia se corresponderían con los ya autorizados por la UE y el estado español) y por desarrollar “marcos normativos propios de ordenación y política farmacéutica” tanto en el ámbito de la regulación de las farmacias como de la relación con la industria, “más cercanos a la realidad catalana”.
El objetivo de los independentistas es no perder tejido industrial. Su programa promete garantizar “la continuidad de la actividad de las empresas del sector farmacéutico y de equipamiento y material sanitario” y facilitar “la actividad investigadora de los ensayos e investigaciones” que se realizan en centros sanitarios catalanes. Dado que también se asumirían todas las funciones en el ámbito de la investigación e innovación en salud, la propuesta contempla, “si procede”, la creación de “la Agencia Catalana de Investigación e Innovación en Salud, a fin de impulsar fórmulas innovadoras de modelos de financiación propios de mecenazgo, con instrumentos para promover su capacidad transnacional”.
Pero los independentistas no son los únicos conscientes de la necesidad de apoyar el papel que juegan las empresas farmacéuticas radicadas en Cataluña. Dentro de sus propuestas de I+D, Ciudadanos considera el farmacéutico como un sector “estratégico” a tener en cuenta en el diseño de sus políticas.
Si gana el ‘no’
En caso de que la opción independentista sea descartada, la hoja de ruta farmacéutica está más o menos diseñada según el partido, si bien en general todos hacen hincapié en el acceso a las innovaciones. Partiendo de una “evaluación crítica” de los nuevos fármacos, el PSC promueve que los instrumentos de financiación y compra estén en manos de las comunidades, y la “participación activa” de éstas en la regulación de precios.
También Ciudadanos se compromete a priorizar las financiación y acceso a las innovaciones, partiendo de una redefinición de la cartera de servicios. Según el partido de Albert Rivera, los nuevos procedimientos diagnósticos o tratamientos deberán ir acompañados de su presupuesto y los fármacos nuevos “sólo se financiarán en las indicaciones aprobadas”, una medida que su programa complementa con facilidades de acceso a fármacos de uso compasivo.
En el caso de Podemos, ICV y Esquerra Unida, la propuesta de establecer los precios de los medicamentos en función de su valor terapéutico va ligada al establecimiento de un sistema de información propio del SNS (libre de “promoción comercial”) y de comités farmaco-terapéuticos en todos los territorios, integrado por profesionales encargados de seleccionar los fármacos más adecuados, elaborar guías terapéuticas y organizar la formación continuada.
Para las farmacias: ¿Nuevos servicios? ¿Nueva retribución? ¿Nuevo modelo? Los farmacéuticos catalanes tienen mucho donde elegir. El PSOE promete “reforzar” sus servicios. El PP concreta esta apuesta ofreciéndoles “dispensar, administrar y controlar vacunas, productos para residencias y medicamentos de dispensación ambulatoria”. Sólo Ciudadanos, sin embargo, hace referencia a su retribución, abogando por un modelo mixto “basado sobre todo en honorarios profesionales sobre actuaciones más que en margen sobre el producto”. También única es la medida incluida en el programa de la coalición formada por Podemos, ICV y Esquerra Unida, a favor de reducir el porcentaje que supone la dispensación en farmacias sobre la factura farmacéutica del SNS y de “reformular el modelo de oficina de farmacia, así como la racionalización de su mapa de distribución”.






































