Desde que se abrió la propiedad de boticas en Reino Unido a capital no profesional, las grandes cadenas se han abierto paso en su mapa farmacéutico hasta copar ya el 75 por ciento de los establecimientos, según las conclusiones de un informe realizado por la consultora AT Kearney presentado en el VIII Foro Aproafa. Así pues, solo una de cada cuatro farmacias se mantiene “independiente”.
Las comparaciones respecto a la extrapolación de estos datos a una posible liberalización de la propiedad en España podrían parecer odiosas, sobre todo teniendo en cuenta las diferencias estructurales entre los sistemas farmacéuticos de Gran Bretaña y España. Pero no lo es en este caso, ya que las amenazas externas con las que conviven las farmacias británicas no son distintas a las que sufren los boticarios españoles, como así reflejó Pablo Moliner, socio de AT Kearney que presentó el estudio.
Contención presupuestaria, transformación de la cadena del medicamento, nuevas formas de suministro (suministro directo y/o desde hospitales), mayor peso genéricos o el requerimiento de especialización (nuevos servicios) son algunas de los cambios a los que ya se enfrentan las boticas de Reino Unido. Basta esta enumeración para comprobar que muchas de ellas no son “desconocidas” por los farmacéuticos españoles.
Claves para diferenciarse
Hay otra característica común en las farmacias británicas y españolas: su futuro pasa por la implantación de nuevos servicios. Sobre este aspecto, Moliner avisa que las grandes cadenas siempre estarían “mejor posicionadas” para ofrecerlos. Tanto por su mayor capacidad inversora, como por su mayor cifra de establecimientos, horarios más amplios, etc. “En un contexto económico adverso, las farmacias independientes son las que más sufrirían la implantación de nuevos servicios”, considera Moliner.
No obstante, las oficinas de farmacia independientes podrían jugar sus cartas. “Las grandes cadenas suelen implantar servicios estandarizados, mientras que los farmacéuticos independientes pueden personalizarlos según las necesidades de sus pacientes”, sugirió Moliner.






































