La Junta de Andalucía sigue su huida hacia delante. Aunque no se han cubierto la totalidad de las primeras convocatorias, no se consiguen ni de lejos los ahorros previstos, los desbastecimientos de las presentaciones adjudicadas forman parte del día a día de las boticas y sigue el rechazo total de profesionales y pacientes, la respuesta de la administración regional ha sido anunciar unas nuevas (las cuartas) subastas. Es fácil, por tanto, prever futuros acontecimientos. Por ejemplo, próximamente volverán a repetirse los desabastecimientos en las farmacias andaluzas. Si más de un tercio de las presentaciones seleccionadas en las dos primeras convocatorias nunca llegaron a suministrarse por parte de los fabricantes (según datos de Cecofar, principal cooperativa del mercado regional), las distribuidoras que operan en Andalucía tienen identificadas en la actualidad un total de 55 presentaciones de las que no hay rastro alguno en sus almacenes y, por ende, tampoco en las boticas.
Los protagonistas son los mismos, por lo que quizá sea mejor hablar de reincidentes. Aurobindo es responsable del 50 por ciento de estos desabastecimientos (27 presentaciones) seguido de otros habituales compañeros en este ‘viaje’, como Vir (seis presentaciones), y KRKA (cuatro), según la lista remitida por las distribuidoras a los colegios farmacéuticos. Respecto a los principios activos más afectados, cabe destacar algunos como glimepiride, repaglinida, rivastigmina, simvastatina o montekulast.
Sustitución: ¿solución o problema?
Estos nuevos desabastecimientos ya no sorprenden. “Son más de lo mismo”, resume Antonio Mingorance, presidente del Consejo Andaluz de Colegios de Farmacéuticos (Cacof), quien al menos se consuela con “la posibilidad de sustitución en estas situaciones”. José Luis Márquez, presidente de la patronal regional Ceofa, también confirma que esas faltas se están cubriendo “con la buena voluntad del boticario y de compañías que no entraron al juego pero siguen suministrando en Andalucía”.
No le falta razón a Márquez cuando habla de “buena voluntad”. Y es que cabe recordar que los farmacéuticos andaluces han denunciado que el Servicio Andaluz de Salud no está abonando aquellas recetas en las que ha habido una sustitución si vienen acompañadas de un certificado de falta de suministro de las distribuidoras. Y es que, para que sean abonadas, el SAS exige los certificados de las compañías fabricantes, lo cual resulta imposible de conseguir ya que estarían reconociendo las faltas e incumpliendo los contratos de capacidad de abastecimiento. Para solucionar esta problemática, se ha constituido una comisión técnica entre representantes del SAS y del Cacof que, según confirma Mingorance, mantendrá su primera reunión “en los próximos días”.






































