Presidente Editor de EG viernes, 08 de julio de 2016 h
No sería justo responsabilizar a Sanidad de cerrar el grifo de aprobaciones, sean cuales sean, sin conocer con detalle el contexto. Con todo, la patronal de empresas que agrupa a los Laboratorios de Medicamentos Huérfanos y Ultrahuérfanos (Aelmhu) ha lanzado su queja. El problema es que son las propias CC.AA. las que se quejan, en ocasiones, de que Sanidad apruebe medicamentos de alto precio, y eso condiciona la agilidad del proceso de aprobaciones. El dato de la autorización y precio de los medicamentos huérfanos en España ha sido del 90% sobre los presentados a Sanidad desde 2002 a 2011. Ha sido desde 2012 cuando el porcentaje ha caído hasta un 29% de aprobaciones con financiación. Pero hay algunas razones que exponen desde Sanidad: 20 de éstos (un 45%) están en proceso de revisión, dado el elevado coste y la complejidad del análisis de los datos clínicos presentados. Aparentemente tiene sentido, pero hay que considerar que se trata de medicamentos ya aprobados en otros países, por lo que España no debría, en principio, tener mucho retraso con su incorporación. Por otro lado, no se trata de un problema que afecta sólamente a España, y se deberían establecer fórmulas europeas para la financiación de estos medicamentos, que cuentan con apoyos públicos y fondos europeos para su investigación, dado el escaso interés comercial por las bajas cifras de prevalencia de las enfermedades que tratan.
Es cierto que vuelve a coincidir la dificultad en la disponibilidad de los medicamentos huérfanos con los efectos de la crisis permanente, algo que va a tardar mucho en resolverse. Entre otras cosas, ya se está estos días alertando sobre el desvío del déficit de algunas CC.AA. en España, especialmente Murcia y la Comunidad Valenciana. Según la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal, Murcia encabezará en 2016 el incumplimiento del déficit. Valencia le sigue. Precisamente, el presidente de la Generalitat, el socialista Ximo Puig, ha afirmado que su comunidad recibe 700 millones de euros menos porque no se le reconoce la población. La misma queja no atendida por los anteriores gobiernos valencianos del PP. Y es que el problema es más complicado: Aragón, Castilla- La Mancha, Cataluña y Extremadura será “improbable” o “muy improbable” que cumplan el déficit en 2016. El impacto que esto tendrá en el gasto público autonómico, y en la sanidad como el principal presupuesto, puede ser dramático.
Que España puede resolver de manera creativa la financiación de la innovación lo hemos visto con el tratamiento de la infección por el virus de la hepatitis C. ¿Qué existió? Un ministro con la voluntad de resolverlo. Y una extraordinaria negociación de personas competentes en el Ministerio, junto a la industria y los expertos médicos. El entorno político actual, con el equilibrio de poderes, puede facilitar el ponerse de acuerdo de la única manera posible: con el consenso. La decisión de modificar la financiación autonómica debe contemplar el presupuesto sanitario autonómico. Es la única manera de que la innovación, sea la hepatitis C, los medicamentos oncológicos o los huérfanos, tengan las garantías de los recursos necesarios. Eso si, sin bajar la guardia.
Entra en la página de Santiago de Quiroga en ElGlobal.net
También puedes seguir a Santiago de Quiroga en twitter: @SantideQuiroga
La autoridad fiscal (AIReF) afirma que España necesita un plan “creíble y realista” para afianzar las cuentas públicas. También la sanidad debería tener un presupuesto creíble y realista.
PSOE y C’s coinciden en su mensaje sanitario de nuevo: asegurar la financiación y garantizar la equidad.
Pepe Martínez-Olmos (Senador , Grupo socialista) afirma que todos los presupuestos sanitarios, en España y autonómicos, nacen con un 15% de infrafinaciación.
Asebio muestra con las cifras en la mano que se trata de un sector que requiere de un Plan Nacional.
Díaz- Varela (Kern Pharma) explica que se puede crecer apoyándose en Autocuidado, Biosimilares y manteniendo unas ventas sólidas de genéricos.
No cumplir el déficit
de 2016 añadirá tensión a un Gobierno que deberá abordar la financiación sanitaria






































