Incertidumbre y oportunidad. Esa son las dos palabras más utilizadas por los especialistas a la hora de valorar cuál será el impacto del real decreto ley 16/2012 de medidas urgentes para la sostenibilidad del SNS. Incertidumbre porque, aunque hoy no se ven restricciones, sí se habla de ciertas medidas, pero sin concreción. Y oportunidad porque muchos ven en el RDL 16/2012 una buena ocasión para que la administración escuche a los profesionales y se tengan en cuenta criterios no tanto economicistas a corto plazo, sino con una visión más amplia. Este análisis sobre la influencia de la crisis en el acceso a nuevos fármacos tuvo lugar en el Café de Redacción que el Grupo Contenidos, celebró en el COF de Valencia.
A este respecto, José Manuel Moltó, neurólogo del Hospital Virgen de los Lirios de Alcoy, mostró su inquietud por cuál será el reglamento que desarrollará el decreto y explicó que su especialidad “hace mucho tiempo que tiene comités de evaluación”. Asimismo, aseguró que las sociedades realizan un “gran esfuerzo” por publicar guías actualizadas en todas las patologías, antes incluso de la comercialización de nuevos fármacos, como por ejemplo ocurrió con dabigatrán”, y pidió a la administración que escuche a los profesionales.
De igual manera analizó la situación José Luis Llisterri, presidente de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), para quien el RDL introduce “elementos preocupantes para la prescripción”. Entre ellos, resaltó el capítulo 4 que hace referencia a la prestación farmacéutica y que, a su juicio, “añade elementos que van a limitar la accesibilidad a nuevos fármacos, concretamente cuando dice que las innovaciones farmacológicas van a estar condicionadas por el coste-efectividad, el impacto presupuestario y la innovación”.
Llisterri aprovechó para pedir que “el médico de Atención Primaria pueda prescribir en igualdad de condiciones que el de Especializada” y puso como ejemplo concreto lo que ocurre con el nuevo antitrombótico dabigatrán. “Lo que pedimos es que el médico de familia, formado adecuadamente, pueda iniciar el tratamiento farmacológico y que no tenga que derivar al paciente a un cardiólogo o a un neurólogo para que se lo haga”, dijo.
Por su parte, Darío Sanmiguel, cardiólogo del Instituto Cardiovascular en el Hospital General de Valencia, resaltó que hay especialidades, como Reumatología, Dermatología o Psiquiatría, donde “se ha disparado el gasto”. Ahora, según denunció, “lo estamos pagando los fármacos de la cola”. Así, señaló que “hay que racionalizar, pero en fármacos que ya están en el mercado, que están dispensándose con una cierta libertad”.Sobre este particular, Llisterri indicó que el problema, más que el precio del fármaco, es el consumo. “Hemos crecido sin criterio de coste-efectividad, y así somos de los países con más consumo farmacéutico”, indicó. Para él, “se ha propiciado un gran consumismo, alentado por grandes intereses, que en ocasiones choca con la deontología médica”. Para evitar esa dispensación excesiva, Moltó apostó por “educar a la población desde el punto de vista sanitario” y exigir a los profesionales “hacer las cosas bien y saber qué se debe utilizar, cuándo, porqué, con qué coste”. Eso sí, pidió un esfuerzo a la administración para que se implique más, decidiendo precios y buscando soluciones sobre cómo abaratar ese coste desde sus estructuras y mecanismos”.
Diferencias autonómicas
Otro de los puntos tratado en este encuentro analizó las diferencias entre comunidades en el abordaje de los nuevos tratamientos, algo que Llisterri calificó de “barbaridad”, ya que, según dijo, “no hay derecho a que un fármaco aprobado por el ministerio para una indicación concreta no sea aceptado por una comunidad autónoma, independientemente de su color político. Hace falta cohesión y coherencia dentro del SNS.
Respecto a las nuevas opciones terapéuticas contra la hepatitis C, Miguel Ángel Serra, del servicio de Hepatología del Hospital Clínico Universitario de Valencia, “el problema con estos fármacos es que han aparecido en un momento realmente complicado desde el punto de vista económico. Son fármacos costosos, aunque es verdad que su alternativa terapéutica es buena, curan, además sabemos si curan o no muy pronto, y constituyen una esperanza para los enfermos hepáticos”.
Pero la crisis ha condicionado que, ante el alto precio de estos fármacos, gestores y médicos se planteen priorizaciones en cuanto al tratamiento. Eso sí, según Serra, “hasta la fecha no hemos tenido ningún caso de un paciente en el que la terapia esté indicada y se nos haya prohibido, solo que hagamos un escalamiento, que prioricemos enfermos respecto a otros que pueden esperar”.
Una situación distinta es la de otro de los nuevos fármacos como el dabigatrán. Sobre este, Darío Sanmiguel, cardiólogo del Instituto Cardiovascular en el Hospital General de Valencia, indicó que “la aparición de este nuevo tipo de anticoagulantes ha supuesto un cambio, ha supuesto tener una opción más aparte de la actuación clásica”. Y es que, dabigatrán significa tener una serie de mejoras ya no solo en cuanto a la efectividad, sino que también es una mejora para el paciente en ciertos aspectos.
Para Moltó, “en el dabigatrán, el problema puede venir no tanto por el cambio de tratamientos sino porque determinados pacientes que hasta ahora por ciertas coexistencia de algunos factores de riesgo, no se decidían coagular, con la dosis baja de este fármaco, que es mucho más seguro, sí se puedan anticoagular”. Las cifras le dan la razón ya que se calcula que casi la mitad de pacientes que debería estar anticoagulados, no lo están.
¿Cuál será el impacto del RDL? Ana Lluch, jefe del servicio de Hematología y Oncología Médica del Hospital Clínico Universitario de Valencia, cree que la Oncología, a pesar de “ser un gasto importante dentro del presupuesto, no es el que más”. Eso sí, sabe que “aunque de momento no hay restricciones, en un futuro tendremos que optimizar las opciones terapéuticas teniendo en cuenta las más efectivas en relación al coste”.
José Manuel Moltó
Neurología. “El consumo de dabigatrán puede aumentar al ofrecer más seguridad y así indicarse en pacientes en los que anteriormente no se usaba, consiguiendo una mayor reducción de las hemorragias intracraneales. Además también hay que tener en cuenta que no solo estamos previendo ictus cardioembólicos que suponen el 20 por ciento del total de ictus, que es la primera causa de discapacidad, sino que además evitamos muertes”.
José Luis Llisterri
Primaria. “No es coherente que haya 17 sistemas sanitarios distintos con una prescripción distinta según dónde resida o se ubique el paciente. No es lícito que un paciente anticoagulado pueda recibir dabigatrán si está indicado en la Comunidad Valenciana y si se va a otra comunidad no esté indicado. Es necesario una cohesión y una equidad en el SNS que permita que todos los fármacos estén disponibles por todos los pacientes en toda España”.
Darío Sanmiguel
Cardiología. “Se oye que pueden haber cambios en cuanto a la restricción, pero hoy se pueden prescribir todos los fármacos. Sí que hay un mensaje desde la administración, y es algo interesante, sobre la prescripción racional de medicamentos y sobre todo basándose en indicaciones, en las guías, pero de momento, a día de hoy, hay que dejar claro que los pacientes pueden disponer del mejor tratamiento para su enfermedad cardiológica”.
Miguel Ángel Serra
Hepatología. “La actual situación de crisis económica en la que nos encontramos ha condicionado que, ante el alto precio que tienen los nuevos fármacos contra la hepatitis C, se plantee toda una serie de priorizaciones en cuanto a tratamiento, principalmente a aquellos enfermos que no pueden esperar o que requieren una priorización, pero en principio no se le va a negar el tratamiento a ningún enfermo en el que esté indicado”.
Ana Lluch
Oncología. “Hay que racionalizar el uso de los nuevos fármacos que tenemos. Para ello, debemos conocer en qué usos están aprobados y para qué indicaciones, y utilizarlos solos en los casos extremos. Cuando se decida un uso deberemos tener siempre demostrado cuál es su aporte, y además deberá estar aprobado como una opción terapéutica que haya demostrado su coste efectividad y haya sido evaluada por la Aemps y la EMA”.






































